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Tabaibas y ciencia...
... algún día, algunos seguirán mis huellas tabaibaleras. ¡Ya lo verán! Hoy, un adelanto de lo que en su día dirán (mientras -cobardes- andan callados, enmudecidos, sin decir ni mú): el stock de tabaibas, que campean a sus anchas por todas las islas, cubriendo toda la superficie archipielágica, invadiendo terrenos sin freno, es algo que tiene ya una implicación en la población con balance negativo. Ya debiera pronunciarse al respecto la revista Nature Communications, con sendos artículos de investigadores de nuestras dos universidades, si dejaran de andar de Carnaval y atacando a la Iglesia y lavando el cerebro a los "universitarios".
La mancha de la tabaiba...
... no es como la de la mora, que con otra mora se quita. Que dos son los problemas -a nivel personal comprobado- de las manchas de la leche de la tabaiba, que si vas -como me sucede con frecuencia- en ese cruzar, crestear, llanear, pasear, etc., por entre ellas al estar por todas partes, que aún con meyba o pantalón corto, si te rozas con ella en el trasiego de saltar, evitarlas, apartarlas, etc., como si vas con pantalón largo, siempre e irremediablemente, son dos los problemas repito- que te causan por de pronto y exceptuando por descontado el daño a la vista, que llegas a casa, te metes en la ducha y allí, en la piel donde se te pegó esa mala leche, no hay jabón, detergente o lejía que te la quite, y pasando por el dolor de arrancarte los pelos o bello de la parte del cuerpo donde te pringó; cabe al irresoluto segundo caso, que manchada la ropa o pieza que alcanzara la mala hierba que nos ocupa, despídete de ese pantalón jersey o lo que sea, porque no hay forma o manera alguna de devolverla a su estado anterior o primigenio.
El Tabaibal... (2)
... y no me refiero al conjunto en general de toda la isla (que también) y de todas las islas (que también), que en efecto esto se convierte irremediablemente con la protección a la misma en un auténtico, total y masivo tabaibal, pero que no van por ahí los tiros, que no se trata de cabras, sino de unas plantas -que también dan leche (aunque no se la aprovecha en industria alguna, porque protegidas como están, ¡ni eso se pudiera hacer!, si alguna virtualidad tuviera y que está por descubrir por tan altas y científicas universidades como las dos que tenemos), que van los tiros a los distintos lugares, que antes de lo de Brusela (proteger a las tabaibas), ya sean amargas o dulce, -imposible saber cuáles son unas u otras, salvo que las muerdas y si te equivocas tengas que consumir un saco de azúcar para recuperar el buen sabor de siempre-, que hoy les vengo a decir que son muchos los lugares que llevan o tienen por denominación o nombre "El Tabaibal"; pues fueron lugares tan llenos de ellas –parcialmente en reductos abandonados o inaccesible-, que las mismas dieron nombre al sitio y así comenzando por El Tabaibal, sobre el Descojonado en Tasartico, usted amable lector de estos mis comentarios tabaiberiles, podría darme cuenta de los otros sitios con idéntica denominación (que son tantos que no me caben en el espacio que he concebido para estos comentarios tabaiberos).
Recetas tabaiberas...
... dado que de la tierra nos alimentamos o nos alimentan, ya que tenemos la sola y exclusiva plantación de tabaibas, ¿por qué no animar a tanto cocinero como aparecen a diario por todos los medios de mal comunicación que tenemos para que participen en concursos tabaiberiles y nos den recetas de y con tabaibas? Eso sí, me figuro antes deberán tener en remojo las tabaibas, o simplemente colgadas, para que se deslechen o se deshagan de la leche venenosa y encegadora, pero mucho antes pidan permisos para la recolección, ¡si es que se lo dan!, pues protegidas como están, en lugar de premio pudiera recibir castigo y multa por tal delito.