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Por la Convergencia
Mucho se reclama en estos tiempos –ahora mismo‒ una convergencia de la izquierda. No sólo las organizaciones; incluso ciudadanos apartidistas, aunque no apáticos de la política, están reclamando esa convergencia, porque están hastiados y exigen un cambio de raíz. Basta, para darse cuenta de ello, con echar una ojeada superficial a esa inmensa plaza abierta en que se han convertido los foros de la prensa digital y las redes sociales. Es un clamor, un hervidero de voces que reclaman lo mismo bajo distintos nombres: convergencia, unidad, confluencia... Esta vez, más que nunca, se ha impuesto la conciencia general de que todos juntos somos muchos para poner a los pies de los caballos al bipartidismo (o incluso al tripartidismo, en el caso de Canarias) y para que muerda el polvo definitivamente eso que se ha dado en llamar el "Régimen de 1978", año en que se refrendó la constitución vigente.