Publicidad
Las ejecuciones hipotecarias y los temidos desahucios
La mayoría de los mortales que estamos hipotecados solo tenemos que echar la vista unos años atrás para recordar que cuando nos dirigimos a la entidad bancaria para pedir un préstamos, ya fuera por nuestra cuenta o a través de un mediador, sea "freelance" o una inmobiliaria, nadie nos cerró las puertas. Por regla general, nuestro objetivo primordial era buscar financiación a toda costa, sin importar la cuota que iríamos a pagar, el tipo de interés, ni el banco que nos financiara, por eso todos nos querían.
¡Qué malos son!
Nos fueron mostrando lo malo que eran. Rebuscaron en sus vidas privadas. Husmearon en sus vacaciones y, sembrando la duda, nos cotillearon, por ejemplo, como se fueron de cruceros (igual que hacemos muchos de nosotros gastando exactamente lo mismo, pero ellos, claro, es otra cosa. Es el enemigo a batir).
Una imagen aislada, en ocasiones rebuscada, ante una apetitosa comida con mariscos -que un interesado comentarista sabrá sacarle provecho y un editor, con la misma perfidia, colocará en el sitio adecuado el día oportuno- será motivo suficiente para que nos lancemos a la yugular de todos los del gremio.
Botes de humo para ocultar las miserias
Tirar la piedra y esconder la mano es uno de los deportes más populares y practicados en este país. Generalmente, esa sucia faena suele ir acompañada de lanzamientos de botes de humo que son arrojados sin miramiento alguno contra la frente del prójimo para tratar de ocultar las miserias propias y malas praxis de los que lo practican.
Concejales que se creen dioses
Increíble. Hay asuntos que por absurdos y temerarios son difíciles de creer. Pensé, precisamente por lo irracional del tema, que había oído mal y lo deseché sin prestarle mucha atención. Pero el desatino me volvió a llegar en otra ocasión. Volví a pensar lo mismo: Alguien se equivoca, seguro que lo entendió mal. Pero ahora, con la normativa en la mano, mi incredulidad se ha transformado en rabia e impotencia. Me cuesta imaginar la cara de estúpido que me habrá quedado al comprobar que eran certezas lo que mi pobre intelecto se negaba admitir.
ROSTROS SIN SONRISAS
Las desgarradoras imágenes que nos llegan estos días de Gaza nos pone la carne de gallina. Aunque, generalmente y por desgracia, sólo se queda en eso. En unos sarpullidos que pronto desaparecen de la piel. Nos impresionan al principio, pero terminamos acostumbrándonos. Quizás sea porque el conflicto nos queda lejos. Lo cierto es que acabamos olvidándonos de las terribles secuencias.
Subidos a la higuera
Hace tiempo que dejaron de mirar a los ciudadanos directamente a la cara. Se subieron a una nube y allí se quedaron. Otros lo hicieron a la higuera y ahí siguen. Luego les dio por ejercitar el descrédito sobre los servicios y empleados públicos. No se olvidaron de los sindicalistas tampoco.
Los violentos son otros
En los países serios funciona la máxima de que "con la mentira se puede ir, pero no se puede volver". Con frecuencia, en estos países formales una mentira es suficiente para que dimita el mentiroso.
Fulanito no está contento en su empresa
Fulanito no está contento en su empresa. Se queja de que cobra poco.
Ver para no creer ( I )
Son muchas las ocasiones que le hemos oído decir "que cumplía su palabra y sus compromisos por encima de todo". Qué pronto olvida el gallo cuando fue pollo. Qué poco tarda el hombre de palabra en faltar a la misma e incumplir sus promesas cuando ha conseguido su objetivo.
Con la excusa del Derecho Internacional
Parece que les va la vida en ello. La desaforada defensa que nuestras máximas autoridades hacen por demostrar la españolidad de Repsol es conmovedora, por no decir que raya en lo patético. No es para menos esta turbadora defensa.