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UNA CAMPAÑA LIMPIA
No lo hemos logrado. Se convocan nuevas elecciones, apenas cuatro meses después de los anteriores comicios, en un escenario inédito en la España democrática. No lo hemos logrado porque, a pesar del empeño puesto por algunas fuerzas políticas como Coalición Canaria, desde el principio hubo dos formaciones --Podemos y el Partido Popular-- que en lugar de centrar sus esfuerzos en negociar, en pactar, acatando el mandato ciudadano, se dedicaron a colocar, a un extremo y otro, todas las piedras posibles para que no hubiera otra salida.
EL DISCURSO DEL PRESIDENTE Y LA ESTELA DE FREIRE
"Las cosas no son así. Están así y vamos a cambiarlas". Terminaba el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, su intervención inicial en el Debate del Estado de la Nacionalidad con una cita del pedagogo Paulo Freire, quien fuera Secretario de Educación de São Paulo y un revolucionario de corazón y de ideas. Freire se atrevió a cambiar las cosas, sin escuchar a quienes decían que el cambio era imposible. Sin reparar en trabas y, sobre todo, confiando en el valor insustituible que supone para una nación el caudal humano.
NO HAY PARTIDO PEQUEÑO
En este escenario nuevo que nos hemos encontrado, tras las pasadas Elecciones Generales, y que ha sido voluntad del pueblo al que servimos, no hay un solo partido que no cuente, en uno u otro sentido, por más que lo parezca entre las grandes estructuras de las cuatro formaciones más votadas.
Ha sido, precisamente, la aparición de nuevas fuerzas, con todo lo que ello conlleva, el principal motivo de que el arco parlamentario sea hoy más diverso y esté más atomizado que nunca. Pero eso no puede ni debe ser negativo.