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La cultura en la Canarias que queremos
Mis otoños estaban marcados por una cita, a mi juicio, ineludible: los encuentros con pensadores que organizaba Cajacanarias, dirigidos por Fernando Delgado. La pregunta que era común a todos ellos era la de qué mundo queremos después de tantas promesas incumplidas y tantos proyectos naufragados. La urgencia de la pregunta debería, quizá, comenzar por el 'pequeño mundo' de cada uno, por aquello que dice el proverbio ruso: si todos limpiamos la puerta de nuestra casa, la ciudad estaría más limpia. Preguntar por la Canarias que queremos es, en realidad, preguntar por el futuro, por la Canarias que las generaciones (más) adultas están dejándo(nos) a los jóvenes. Me aterran las noticias como las que he visto últimamente en la prensa nacional e internacional en la que se reflexionaba –en la mayoría de los casos con motivo de la fiebre del Pokemon GO- sobre el cambio de rumbo de la juventud.