El Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, anunció durante su discurso diez medidas para atajar la crisis y evitar con ellas una fractura social, me parece muy bien que se pongan encima de la mesa propuestas encaminadas a regenerar la economía y para ayudar a los más necesitados, pero al señor Rivero le faltó explicar los mecanismos que va a utilizar para aplicarlas, así como saber de dónde va a sacar el dinero, seguro que la letra pequeña rebajará las expectativas.
Por otro lado, también esperaba a un Presidente del Gobierno sin reconocer sus errores y centrado en manifestar que no puede hacer más por culpa del Gobierno de España de Mariano Rajoy, un Paulino Rivero negando la realidad, sin entusiasmo alguno, tal como finalmente ocurrió.
Pero el encargado de encender el ventilador del Parlamento a toda velocidad fue el portavoz del Partido Popular, Asier Antona, en los cuarenta minutos que duró su intervención no hizo ni una sola propuesta, absolutamente ninguna, todo su discurso de basó en criticar al señor Rivero, en decir lo malo que es y el daño que hace a Canarias. Únicamente dijo que las propuestas del PP están recogidas en el denominado Pacto por Canarias, el cual ni siquiera llegó a nacer, un documento lleno de generalidades, sin profundidad alguna y sin propuestas concretas, mucho ruido y pocas nueces.
Cuando Román Rodríguez subió a la Tribuna, desde la primera frase apagó el ventilador, realizó un diagnostico muy real de la situación de Canarias, habló de las crisis que nos achacan y ofreció todo el esfuerzo y trabajo de Nueva Canarias para tomar medidas eficaces e inmediatas. Fue el mejor orador, el más cercano al ciudadano.
El discurso de Fabián Martín, portavoz del Partido Independientes de Lanzarote, resultó positivo en términos generales, ya que si bien estuvo crítico en algunos puntos del mismo, en cambio sí dejó la puerta abierta a llegar a acuerdos, él no encendió el ventilador.
Las intervenciones de los portavoces de Coalición Canaria y Partido Socialista eran de esperar, aunque me sorprendió un poco la que realizó la portavoz del PSOE, Dolores Padrón, en algunos momentos se mostró crítica con el Ejecutivo de Paulino Rivero, una actitud que obedece a la presión que desde las bases de su partido y de sus votantes reclaman desde hace tiempo, más presencia en el Gobierno y en el Parlamento, pues hasta la fecha se muestran como un convidado de piedra y no como un partido que Gobierna en Canarias.
Así término la primera jornada del debate, con reproches, sin propuestas claras y con el ventilador a su máxima potencia, salpicando de suciedad a la bancada del PP, CC y PSOE. Román Rodríguez lo apagó pero el PP volvió a encenderlo.
Y mientras esto ocurre, Canarias sigue con una elevadísima tasa de paro, y peor aún entre los jóvenes, con una educación y sanidad deteriorándose cada día, con muchos e indeseables desahucios, con pérdidas de prestaciones económicas de nuestros ciudadanos y un largo etcétera. La ciudadanía manifestándose en las calles, y el Gobierno de Canarias encerrado en el Parlamento, y el PP, hay el PP, apuntando con rabia contra el señor Rivero y los suyos, lanzando flechas de rencor. El PSOE se alegra y se frota las manos, aunque deben saber que donde hubo fuego cenizas quedan, y el amor de Coalición Canaria y PP no se ha olvidado por ninguno de los dos partidos.
Aquí voy a dejar de escribir, oigo un ruido lejano pero muy molesto, incluso aprecio polvo en suspensión, y empieza a oler mal, no hay duda, es el ventilador del Parlamento que Antona dejó encendido.
Alejandro Jorge
Presidente de Nueva Canarias en Fuerteventura y concejal en la Oposición en el Ayuntamiento de Pájara