Canarias es la región europea donde más se tarda en poner en marcha un proyecto turístico, desde que el promotor inicia los trámites administrativos de licencias y permisos, hasta que logra ponerlo en explotación pueden pasar más de cinco años, eso en caso de que lo logre, porque hay muchos proyectos que mueren en el intento de sortear la comentada maraña legal del turismo.
Estos días se habla de la posible puesta en funcionamiento de una línea aérea de capital canario. Es importante. Ojalá esta vez sea la definitiva y la aerolínea canaria sea una realidad en un plazo razonable de tiempo.
Todos nuestros mercados, los consolidados y los emergentes, requieren un tratamiento comercial constante que garantice la progresión necesaria de la conectividad para mantener altas ocupaciones y por lo tanto rentabilidad y puestos de trabajo para el sector.
La conectividad con algunos mercados emergentes, como el ruso, creo que es manifiestamente mejorable, por no hablar de la que "padecemos" con la Península Ibérica, que desde la desaparición de Spanair, no deja de caer en número de plazas disponibles y por lo tanto de subir en el coste del billete para el usuario.
El desequilibrio de la planta alojativa es un asunto que incumbe sobre todo a la isla de Gran Canaria ya que es aquí donde las plazas alojativas extrahoteleras suponen un sesenta por ciento de la planta total, siendo las hoteleras las más demandadas en la actualidad. Si no se modifica la Ley 2/2013 de Renovación y Modernización del Sector Turístico (Moratoria de 4 Estrellas), Gran Canaria lo va a pasar muy mal en un futuro muy próximo.
Y por último, en orden de aparición, que no en importancia, la implantación de un sistema de excelencia en el servicio. Todos los que de alguna manera tenemos algo que ver con el turismo, que en nuestras islas es como decir todos sus habitantes, debemos mentalizarnos y prepararnos para dar lo mejor de
nosotros mismos en favor de que los turistas que nos visitan se vayan convencidos de que Canarias es un destino al que vale la pena volver.
Las entidades públicas, las privadas, los empresarios, los autónomos, los profesionales, los ciudadanos, tenemos que lograr que todo esté a punto para ser descubierto, disfrutado y sentido emocionalmente por los turistas que nos visitan. Que la diferencia entre sus expectativas y lo realmente sentido durante sus vacaciones sea tan positiva que su deseo sea volver.
Tenemos mucho que mejorar y muy poco tiempo para hacerlo. Con el turismo no se juega. ¿A que estamos esperando?
José María Barrientos