La planta alojativa turística de Gran Canaria está descompensada en relación con la demanda de nuestros actuales clientes y eso, como ustedes comprenderán, no se arregla con los parches de la rehabilitación, sin entrar en la enorme dispersión de la propiedad, a veces un propietario por cada apartamento que tenga el complejo, es decir un equipamiento de doscientos apartamentos, doscientos propietarios, cada uno con sus economías, con sus problemas personales y con sus prioridades. Insisto la rehabilitación no es la solución para el sector turístico de Gran Canaria, aunque, por supuesto, esas infraestructuras deben ser mantenidas y rehabilitadas como manda la ley.
Nuestra isla tiene que llegar en los próximos años a los cinco millones de turistas para que la economía funcione y se creen los puestos de trabajo que logren rebajar el paro a niveles aceptables y la gente empiece a sentir que de verdad le ha llegado la salida de la crisis y ese crecimiento de turistas no es posible sin una planta alojativa hotelera en condiciones de competitividad con otras islas y con otros destinos competidores.
Esto es el mercado y en él, es el consumidor el que decide y por ahora lo que ha decidido, seguramente en virtud de lo mal que lo hemos hecho en Gran Canaria, sobre todo a nivel legislativo y ejecutivo, es que en los últimos años hemos recibido más de un millón menos de turistas al año que la otra isla capitalina y de seguir así, en el presente año 2014, recibiremos más de un millón y medio menos de turistas, con lo cual el objetivo de los cinco millones estará cada vez menos al alcance de nuestras posibilidades como destino turístico.
El resumen de mi reflexión de hoy no puede ser más claro: o Gran Canaria espabila y se dota de una planta alojativa acorde con las demandas actuales
de nuestra clientela turística, o los grancanarios nos vamos a ver en
situaciones muy complicadas en los próximos años. Y ello, créanme, no pasa
por la tan traída y llevada rehabilitación.
Gracias por leerme.
José María Barrientos