Decir como dijo "es una pena que algunos quieran vivir de la miseria ajena" en relación a la ONG La Despensa no es sólo una falsedad, es negar por extensión la labor de todas las ONG asistenciales del mundo, pues todas, de una u otra manera intentar paliar las desgracias ajenas, unas desgracias que serían menos si políticos como él hicieran mejor su trabajo. Y todo ello con una diferencia sustancial, pues unas asociaciones están fuertemente subvencionadas con dinero público, y otras como La Despensa realizan su labor gracias a sus propios medios sumados a las ayudas y aportaciones voluntarias de otras personas o instituciones privadas.
Las declaraciones del señor diputado en torno a mis padres, a mí y a La Despensa darían para muchas más aclaraciones y réplicas, pero no tenemos tiempo de entrar ahora a rebatirlas a fondo, ocupados como estamos en recuperar la normalidad y seguir atendiendo a las familias necesitadas. Pero sí es cierto que debemos salir al paso de una declaración muy desafortunada del señor Ignacio, cuando dice que "se negaron siempre a que se les hicieran las inspecciones sanitarias correspondientes", cuestión que pone en duda la limpieza de nuestra asociación, cosa que no es cierta porque sí que vinieron a inspeccionar nuestras dependencias funcionarios sanitarios cuando el señor Ignacio era concejal de Asuntos Sociales, no encontrando anomalía o irregularidad alguna en nuestros locales.
Apuntar igualmente que no es nada nuevo lo que estoy diciendo desde La Despensa en estos días, pues no hago más que proseguir con lo que ya mi difunto padre dijo en su día y pueden recoger en noticias pasadas en radio, televisión y prensa escrita, aunque nunca en vida de mi padre el señor Ignacio González se atrevió a hablar de ellos y de mí como lo hace ahora.
Dicho todo esto sólo me queda adelantar que me reservo para el futuro la posibilidad de emprender acciones legales contra el señor diputado por sus declaraciones, en defensa de mi dignidad, de la limpieza de la ONG La Despensa y, especialmente, de la memoria de mis padres.
Oscar Gutiérrez Expósito.