El modelo es exactamente el que funciona en las ITV, unas empresas acreditadas por la Administración que certifiquen que las unidades turísticas cumplen con una serie de parámetros técnicos y profesionales previamente fijados, algo así como las certificaciones de calidad, pero oficiales, obligatorias y con una periodicidad establecida por ley, es decir que no se puede dejar caer a niveles mínimos de mantenimiento una unidad turística, porque se le retira la licencia de actividad en el sector.
Con una herramienta como la que estamos comentando, seguro que no se hubiera llegado a la situación en la que se encuentran algunos de nuestros principales destinos turísticos.
No se puede dejar en manos de los interesados los niveles de conservación y funcionamiento de las estructuras turísticas porque el abandono y la dejadez de unos pocos, perjudica gravemente al destino en general, pudiendo acarrear situaciones de difícil solución como se está viendo en algunas de nuestras principales zonas turísticas.
Canarias tiene técnicos cualificados y empresas punteras capaces de asumir estas competencias, cuya implementación sería un extraordinario aporte a nuestra imagen de destino de calidad, competitivo y moderno.
Ahora, solo necesitamos que alguna autoridad competente en la materia, incluya entre sus iniciativas legislativas próximas, una ley que contemple y desarrolle los términos de esta actividad, que sin lugar a dudas aportaría mucho a nuestro sector turístico y nos evitaría quebraderos de cabeza y situaciones que pueden llegar a ser lamentablemente irreversibles. Piénsenlo.
JM Barrientos