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01 Mar

UNIDAD LOCAL DE REDUCCIÓN DE DAÑOS Y PREVENCIÓN DEL SINHOGARISMO

Propuesta conjunta de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias y la Plataforma por la Dignidad de las Personas sin Hogar.

I.- Santa Cruz de Tenerife: una realidad difícil de esconder. Una realidad difícil de esconder es la situación social que se vive en el municipio de Santa Cruz de Tenerife. Son difíciles de esconder los ocho sin hogar fallecidos en pocos meses, es difícil de esconder una tasa de paro de casi el 30%, son difíciles de esconder las denuncias y anomalías graves que se vienen detectando en el albergue municipal.

Es difícil de esconder que cada semana hay alguien plantado en la puerta del Ayuntamiento protestando por un desahucio o por la falta de ayudas, no podemos esconder el drama del distrito Suroeste, es difícil olvidar que se están acabando las ayudas estatales de 400 euros, que hay muchas familias que no reciben ningún ingreso y que la Prestación Canaria de Inserción apenas cuenta con presupuesto, y aún teniéndolo no se está tramitando como debiera desde algunos Ayuntamientos.

En definitiva, se hace difícil negar la evidencia: que en la ciudad hay mucha gente que vive en la indigencia, unos en la calle (se estiman unas 500 personas entre Santa Cruz y La Laguna, más de 200 en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, según declaraciones del máximo responsable de Cáritas en Tenerife el pasado día 18 de noviembre), y otros, muchos más, al borde de la misma. Dramático este último dato, y muy difícil de concretar: el de las muchas miles de personas que en Santa Cruz de Tenerife, teniendo casa viven en una situación tanto o más precaria que los usuarios que usan del albergue. Y este y no otro debe ser nuestro punto de partida: aceptación de una realidad, pues no hay peor enfermo que aquel que no cree estar enfermo. O si preferimos darle la vuelta, porque sólo entendiendo que la ciudad tiene un serio problema de exclusión social podremos abordar eficazmente ese problema.

II.- El Albergue Municipal y la Unidad Móvil de Acercamiento. Vista la realidad de la exclusión social en Santa Cruz de Tenerife, dejando a un lado las ayudas económicas disponibles en cada caso, lo cierto es que son dos los recursos institucionales que disponen las personas sin hogar, el albergue para los que hacen uso del mismo, y la UMA para los que no pueden o no quieren ir al albergue.

II. 1.- El albergue municipal. Poco podemos decir del albergue que no se lleve denunciando desde hace tiempo: sobrepasado por una creciente demanda, con una disciplina y régimen interno que puede resultar muy estricto, ausencia de un centro de día con actividades tendentes a la reinserción, falta de higiene, trato arbitrario y poco empático, ausencia de un programa eficaz de reducción de daños, enfermedades, violencia, inseguridad, etc., en un espacio cuya gestión, no lo olvidemos, la ha ostentado desde el año 2004 una misma empresa privada, habiendo ido aumentando en presupuesto y en competencias a medida que han ido pasando los años, sin que las cosas hayan mejorado.

Un dato muy revelador en torno al albergue nos lo aportó hace apenas unas semanas el propio concejal de Asuntos Sociales, el señor Arocha, cuando a pregunta en el Pleno en relación al número de enfermos que hay en el albergue, se detallo que en lo que va de año han sido atendidas 40 personas por alcoholismo, 26 por patologías mentales, 22 por consumo de drogas, 16 por enfermedades comunes, 8 por sida y dos por movilidad reducida. No hay solución de continuidad para estas personas en la mayoría de los casos, con patologías que se cronifican sin posibilidad de revertirlas, prueba evidente de que no se está haciendo nada por ayudarlos. En ese sentido, se debe hacer un esfuerzo por derivar a cada persona con sus particularidades al recurso que le corresponda, o abrir otras vías, otros espacios (pisos tutelados, como se hace en otras CCAA), para evitar que el albergue se convierta en una residencia permanente por tiempo indefinido.

En cualquier caso, las soluciones para el albergue deben empezar por implicar a otras instituciones (Cabildo, Consejería de Sanidad, Ayuntamiento de La Laguna, otros ayuntamientos, Consejería de Justicia) en la prestación de servicios y el mantenimiento económico del mismo, como bien se está trabajando ya desde la Comisión de Trabajo por las Personas sin Hogar que se ha creado en el Ayuntamiento. Algo que es de justicia y necesidad, cuando son muchos los usuarios del recurso que proceden de otros municipios, de otras islas, de otras CCAA y hasta de otros países.

Y tan importante o más que lo dicho hasta ahora en relación con el albergue es entender bien lo que significa ser un sin techo. Decir "sin techo" es decir "persona con problemas y patologías varias". Por ello, no pueden ser las normas de convivencia un régimen disciplinario más propio de una cárcel, como algunos datos y denuncias parecen apuntar que es lo que sucede en nuestro albergue. Se debe mirar al sin hogar a través del filtro de la empatía, sabiéndolo en inferioridad, necesitado, débil, falto de ayuda, y como tal se le debe tratar, como un grupo humano con un tratamiento específico, sin que por ello se haya de olvidar una mínima disciplina interna, pero nunca hasta el punto de faltar a la dignidad de la persona. A esta situación ideal que proponemos no contribuyen en absoluto comportamientos y rutinas que se llevan arrastrando desde hace muchos años.

Aún a riesgo de ser reiterativos, creemos que es un error –demostrado con los hechos- derivar sin más los servicios propios de la gestión del albergue o de otros servicios sociales a empresas privadas, pues bien es sabido que un negocio siempre busca el máximo beneficio al mínimo coste, y si ha de recortar, lo hará en sueldos de los empleados o en medios para trabajar, con el subsiguiente menoscabo en la calidad del propio servicio.

II. 2.- La Unidad Móvil de Acercamiento (UMA). Y con la UMA se repite la misma problemática que en el albergue: empresa privada con pocos medios a disposición del equipo y una mala planificación del trabajo. La más clara prueba de que no funciona bien la ha puesto de manifiesto la Plataforma por la Dignidad de las Personas sin Hogar, con numerosas intervenciones a pie de calle y otras muchas gestiones con personas sin hogar donde no llegó o no respondió la UMA, en una muestra evidente de la desconexión o el abismo que hay entre el excluido social y los servicios o recursos existentes en el Ayuntamiento.

Según datos oficiales de la propia UMA, dicha unidad visita los puntos donde hay personas sin hogar durmiendo en la calle unas tres o cuatro veces al mes de media. Una ratio muy reducida de visitas si tenemos en cuenta que Asuntos Sociales dice que no hay más de 30 personas viviendo en la calle en la ciudad. Aunque desde Caritas, autoridad en la materia, hablan de más de 200 personas sin hogar en la capital. Hay que tener en cuenta que la UMA no contabiliza ni visita a los sin hogar que viven en casas abandonadas, cuevas, barrancos, puentes y otros lugares no exteriores de más difícil acceso. Otro déficit que ofrece la UMA es la escasa dotación de medios para asistir a las personas a pie de calle. Así, no hay médico contratado en plantilla, muy necesario como se ha visto a tenor de las repetidas muertes de los últimos meses. Tampoco se dispensan mantas, ni comida, ni aseo, en un vehículo apenas equipado que deja mucho que desear a poco que miremos cómo funciona la UMA en otras ciudades de España. Porque se trata, no lo olvidemos, de la Unidad Móvil de Acercamiento, de acercamiento de los Servicios Sociales a las personas sin hogar que no pueden o no quieren usar del albergue y otros recursos, pero con el actual servicio la UMA queda como una unidad móvil de transporte, únicamente.

Tampoco es correcta a nuestro juicio la distribución del trabajo de la UMA, focalizado mayoritariamente a las horas nocturnas, empleadas las mañanas en hacer de transporte para usuarios del albergue. Si bien es cierto que es muy necesario asistir a las personas sin hogar en horas nocturnas, cuando el frió y la crudeza de la calle aparece con todo su rigor, no es menos cierto que de noche, el sin hogar está o bien durmiendo o bien muy afectado por la ingesta de alcohol tan común en las personas que viven en la calle. De igual modo, resulta peligroso para un trabajador social entrar en una casa abandonada o en un barranco en horas nocturnas, pero la situación cambia si se hace a plena luz del día. De día, el sin hogar está despierto y en muchos casos también sobrio, de día el miedo se disipa, de día las oficinas y demás recursos están abiertos.

3.- La Unidad Local de Reducción de Daños y Prevención del Sinhogarismo. Puestos ya en situación, es hora de abordar la propuesta en sí: la Unidad Local de Prevención y Atención a las personas sin hogar. Y lo primero que hemos de tener claro para entender la necesidad de esta Unidad es el estatus especial que debe darse y debe tener la persona sin hogar. Algo que podemos comprobar a poco que miremos a los usuarios habituales del albergue municipal, donde abundan ancianos, personas con minusvalías, con problemas de alcoholismo, con problemas mentales, con depresión y baja autoestima, con poca o ninguna formación y en cualquier caso con una o varias deficiencias claras que nos obligan a verlos como un grupo humano necesitado de una atención y un trato especializado en la mayoría de casos. No sería el primer grupo de atención especializada, lo tenemos muy vigente en las muchas unidades de atención a las mujeres víctimas de violencia de género que funcionan hoy. Salvando las distancias, del igual modo que la mujer que ha sido violentada se encuentra en una situación de shock y extrema vulnerabilidad que requiere de un trato especial, la persona sin hogar también se haya muchas veces sumida en un mar de obstáculos, de privaciones y de patologías que le hacen imposible acceder a las ayudas y las vías para revertir su situación por los cauces abiertos al resto de los ciudadanos.

Asumida esta realidad y asumido también aunque no guste que la UMA y el albergue no están funcionando como deberían, parece más que necesaria la creación de una unidad dotada de cierta autonomía, adscrita y controlada directamente por los Servicios Sociales del Ayuntamiento, que cuente con los mejores profesionales y con la participación de otras instituciones, para poder así dar respuesta acorde a las necesidades de la población en exclusión social. La creación de esta unidad integraría la gestión de la vida en el albergue y el servicio de atención externa de la UMA, unidad que sería absorbida por la de nueva creación, siendo sus funciones revisadas y reestructuradas de acuerdo a la realidad y las deficiencias observadas. Llegado a este punto, a la luz de la crisis y de los problemas de caja que atraviesa el Ayuntamiento, alguien podría pensar que estamos hablando de una propuesta con un sobrecoste excesivo para un grupo humano de no más de varios centenares de personas, los que viven en la calle en la ciudad. Pero a poco que miremos nos daremos cuenta que no es así. La potencia y necesidad de esta unidad radica en que no está únicamente fijada para las personas sin hogar que viven en la capital. Para estas personas, las que viven en la calle, funcionaría la Unidad de Reducción de Daños, enfocada a la recuperación paulatina de la persona sin hogar desde los estadios humanos más afectados a una situación más o menos normalizada en lo relativo a la salud, para una vez minimizados o subsanados los daños empezar a pensar en la reinserción social de la persona en los planos social y laboral. Pero hay más, está la otra parte, la que se aplica en prevenir el fenómeno de las personas sin hogar. Estaríamos hablando entonces de una unidad que además de ocuparse de las personas sin hogar dará cobertura y atención social específica a ese otro grupo humano, no tan visible porque no vive en la calle, pero mucho más numeroso y tanto o más necesitado, el de las muchas familias canarias sin ningún tipo de ingreso que sufren la miseria y la exclusión en un espacio habitable del que disponen, bien por herencia, bien por ayuda del núcleo familiar, que en ocasiones no tienen ni la comida que sí tiene el sin hogar en el albergue, y tampoco encuentran la vía, el recurso o la ayuda necesaria para revertir esa situación en las UTS de su distrito, desbordadas como están de trabajo aplicadas en la gestión de multitud de situaciones y problemáticas diferentes.

Esta segunda parcela de trabajo de la unidad se ocuparía de la Prevención del Sinhogarismo, abordando el problema de la exclusión social en los estadios previos, en las fases iniciales, cuando la persona aún no está del todo en la calle pero se ve muy próxima (desahuciados, parados sin cobertura, separados sin trabajo ni apoyo familiar, depresivos, ancianos, reclusos que cumplen su condena). Para ello, la unidad elaborará informes propios o los recibirá de las UTS de cada distrito, con el objeto de registrar los casos de personas o familias susceptibles de encajar en este cuadro de riesgo. Una vez recibido el caso pasará a ser tratado como un caso más de persona sin hogar aún cuando ésta tenga todavía un hogar donde dormir. Con este proyecto estaríamos pues dando un paso de gigante en atención social a grupos en exclusión, superando y mejorando con notablemente lo que hasta la fecha se ha venido haciendo, que no es otra cosa que intervenir asistencial y caritativamente a las personas sin hogar cuando éstas ya están en un estado muy profundo y avanzado de exclusión o enfermedad, siendo por tanto muy difícil su recuperación. Con la creación de esta unidad se traspasaría con creces el umbral de atención mínima de carácter asistencialista actualmente aplicable, para situar a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife a la cabeza en asistencia a excluidos en España, y lo será porque estaremos tratando de manera unitaria y coordinada a las personas sin hogar y también a las que se encuentran en el estadio previo superior, ese grupo tantas veces olvidado igualmente necesitado. Dicha unidad estaría dotada de trabajadores sociales, educadores, psicólogos, médicos y personal voluntario de la rama socio-sanitaria, tomaría las funciones que actualmente recaen en la empresa concesionaria del albergue y la UMA y tendría como objetivos fundamentales los dos ya mencionados:

-Reducir los daños de las personas sin hogar para reinsertarlas a la sociedad en la medida de lo posible;

-Y prevenir el sinhogarismo en otras miles de personas que están actualmente al límite de la marginación social en Santa Cruz de Tenerife.

Dado lo ambicioso y necesario del proyecto se hace imprescindible contar con la participación de instituciones ajenas al Municipio, hablamos de Cabildo, Gobierno de Canarias y otros ayuntamientos, algo con lo que yaparece que podríamos contar a tenor de las últimas reuniones que se vienen teniendo con estas instituciones. Pero hablamos también de dar entrada en la unidad a trabajadores en calidad de voluntarios en prácticas provenientes de la rama socio-sanitaria para trabajar en el albergue y a pie de calle. La

participación de personal voluntario implicaría la apertura a la sociedad de un servicio hasta ahora muy opaco, supondría un incentivo importante para muchos estudiantes que ahora acaban y no encuentran salida alguna a su vocación, conllevaría una muy necesaria reducción de costes y no sería en absoluto algo novedoso, pues ya en el pasado, en el año 2002 la por entonces concejal de Asuntos Sociales, Maribel Oñate (PP), puso en práctica el "Proyecto Caracol" enfocado a personas en exclusión social donde participaban voluntarios de distintas ONG asistenciales y caritativas de la ciudad.

Esperando que esta propuesta sea aprobada y desarrollada en profundidad por el Ayuntamiento para su posterior puesta en marcha,

En Santa Cruz de Tenerife, un 18 de noviembre de 2011.

ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA DE CANARIAS. PLATAFORMA POR LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS SIN HOGAR.

Modificado por última vez en Miércoles, 04 Abril 2012 15:12
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