Cuando unos activistas canarios se vieron en apuros con el ejército luso, su organización dio la cara afrontando que se trataba de una acción organizada. No hablamos de que se le dijo al cónsul español que se mantuviera al margen y así lo tuvo que hacer; de que la armada lusa nos devolvió con todo el protocolo que merece la bandera de Canarias que se izó en Salvajes, con todo el protocolo y respeto que merece una insignia nacional. No pregonamos hechos que no teníamos gráficamente documentados, pero velamos por los nuestros en todo momento, sin falsedades, sin negar nuestra condición de independentistas y nuestras reivindicaciones de soberanía. A pecho descubierto, con las verdades como puños que dan unos fundamentos ideológicos que van de mano del progreso y se llenan de la coherencia del ansia de soberanía de cualquier pueblo.
Mientras tanto, el gobierno de España es capaz de poner su ejército al servicio de una empresa privada, llegando a atacar y lesionar a civiles por pretender manifestarse pacíficamente. Pero además, oficialmente, niega todos los hechos que aparecen en los vídeos, ateniéndose a un comunicado oficial del actor de la agresión que, cobardemente, acaba poniendo en duda cualquier documento histórico que provenga de los intereses que representan esa monarquía, ese imperialismo-colonialismo que históricamente han llamado "centralismo".
Cada vez es más evidente que tras el largo fracaso de ese invento que llaman "españa" se esconde el interés de una minoría. Al final vetan la posibilidad de romper con la frustración que supone no permitir a los países reinventarse y adaptarse a las sociedades del siglo XXI. Derecho a emanciparse, a decidir sobre su presente y futuro, o a buscar la igualdad social que pierde el sentido en nacionalidades diferenciadas forzadas a marcar el mismo paso.
Las cosas están cambiando y no es difícil predecir que cualquier rueda de repuesto acabará por estallarles en la cara. Ni Podemos, ni federalismos socialdemócratas pueden evitar que cada día acabe con un nuevo amanecer.
Pedro González Cánovas
Miembro de Alternativa Nacionalista Canaria