En Santa Cruz de Tenerife, el martes 4 de noviembre: conferencia a cargo de D. Francisco Javier Salas Canalejo, coronel Jefe del Regimiento de Infantería Ligera nº 49, sobre el tema: "Operaciones del Ejercito Español en el Exterior".
El jueves 6 de noviembre: conferencia a cargo de Jose Méndez Santamaría, presidente de Honor de la ACMU, en la sede de la Hermandad de Alfereces Provisionales, calle Betancourt Alfonso nº 35, sobre: "La Milicia Universitaria (MU) en la 5ª Zona de la IPS". A continuación se celebró una convivencia dedicada en esta ocasión a la XXII Promoción de la IPS con motivo de sus bodas de oro.
El viernes 7 de noviembre se celebró un acto institucional en el Acuartelamiento Militar de Hoya Fría con el siguiente programa: a las 11,15 santa misa en la capilla del centro; a las 12 horas: jura de bandera de esposas y familiares que lo desearan y renovación del juramento de los componentes de la XXII Promoción. A continuación, en la plaza de la Milicia Universitaria de dicho acuartelamiento se rindió un homenaje a los profesores, alumnos y familiares fallecidos de las MU, con el rezo de un responso y la colocación de una corona de laurel ante el monumento, allí situado, del alférez de complemento Francisco Rojas Navarrete (natural de Úbeda, Jaén), muerto heroicamente en la campaña de Sidi-Ifni, donde se le concedió la Medalla Militar Individual, una de las principales condecoraciones del Ejercito español.
Un representante de la Promoción XXII y un profesor de la IPS tomaron la palabra en recuerdo de la efeméride, cerrando el acto el comandante militar de Tenerife y subinspector, general Colas Campo en representación del Mando de Canarias. En la Sala Gómez Landero se entregaron diplomas acreditativos.
A las 14.15 se celebró un almuerzo de confraternización en el Real Club Náutico de Tenerife, donde se impusieron insignias. Por ultimo, el sábado 8 de noviembre hubo una visita institucional al Museo Histórico Militar de Canarias, situado en el Acuartelamiento de Almeyda, en la calle San Isidro de Santa Cruz de Tenerife.
La oficialidad de complemento tiene una alegoría que dice así "Nunca la pluma embotó la espada", que representa claramente la feliz realidad de los universitarios que hicieron su servicio militar, entonces obligatorio, en las milicias universitarias, aportando junto a su amor a España sus conocimientos, resultando una simbiosis universidad-milicia que dio inmejorables frutos durante muchos años, constituyendo un camino de perfeccionamiento humano.
Así pues, la Milicia Universitaria como fórmula de reclutamiento y acceso a la oficialidad de complemento de los universitarios españoles (1941-1972) fue imprescindible en España en los tres Ejércitos (Tierra, Mar y Aire), en algunos momentos conflictivos, para el mando de seccion, ante la escasez de los profesionales (Guerra Civil Española, Segunda Guerra Mundial...).
Fue sin duda un gran instrumento de reconciliación y de concordia, al reunirse universitarios de toda clase de estudios, diferentes lugares de nacimiento y diferentes clases sociales en unos campamentos donde se les inculcó compañerismo, disciplina, formación castrense y sobre todo el amor a la España de todos. En este momento, donde se echan de menos unos valores morales necesarios, se les inculcó autoridad, obediencia, sacrificio, subordinación, honor, compañerismo, riesgo ilusión y esperanza, valores que hoy nos vendrían muy bien en nuestros jóvenes.
El resultado fue la formación de unos magníficos oficiales y suboficiales que en la ya mencionada Guerra Civil obtuvieron un gran numero de las más importantes condecoraciones y que en la paz constituyeron un gran número de magníficos profesionales. Algunos permanecieron en los Ejércitos, otros se reintegraron a sus carreras y ocupaciones civiles, entre ellos reputados miembros de gobierno y personalidades de todo tipo.
Destacar que al licenciarse de los Ejércitos la gran mayoría ha mantenido su afectuoso recuerdo a esta formación, de la que son buena muestra estos actos que se acaban de celebrar. Contribuyendo siempre a la conciencia sobre una defensa nacional y a mantener el hermanamiento entre la universidad y los ejércitos, tan convenientes para el engrandecimiento de nuestra patria.
Francisco José Santos Miñón
General de Ingenieros, de Estado Mayor