El discurso de despedida fue sin duda el mejor. Quizá porque la tranquilidad de la decisión ya adoptada le permitió hablar por primera vez sosegado. Pidió perdón, no hacia falta, dio las gracias a todos y se fue. Yo también quiero ser hoy políticamente incorrecto, ya que no es lo normal que un político de un partido, CCN, dedique un artículo a otro del PP, y menos en plena precampaña electoral. Pero Manolo se lo merece. Azabache, como lo bauticé hace muchos años, en alusión a un famoso cuervo del municipio de La Frontera, al que su dueña Maruca enseñó, con infinita paciencia, a hablar, fue siempre un político coherente con su forma de ser y sobre todo de hablar. Parecía que estaba enfadado. No lo estaba, hablaba así. Nunca cambió, por muchos cursos de telegenia que le dieron en la sede central del PP en Madrid. Los asesores al final tiraron la toalla. Los venció. Hoy, ante tu inesperada despedida, quiero darte las gracias públicamente por tu ejemplo, porque que un diputado, Vicepresidente segundo de la Mesa del Parlamento de Canarias, dimita, deje escaño y sueldo y se vaya, es cuanto menos de agradecer, especialmente en tos momentos, los peores de desprestigio de la política canaria, salpicada por la corrupción y el transfuguismo consentido, para mantenerse en la poltrona a toda costa. Te deseo que te vaya bien en tus sin duda más rentables actividades profesionales, que nunca abandonaste del todo, y que disfrutes mucho más de tu familia. Y perdóname por lo de Azabache, que en cualquier caso, si te estás enterando ahora por este artículo de ese cariñoso mote o de quién fue su verdadero autor, después de tantos años, cualquier castigo que se te ocurriera, como bien sabes diputado, ya habría prescrito. Hasta siempre Manolo.
Ignacio González Santiago
Diputado y Presidente Federal del CCN