No vinieron a la presentación del proyecto, a seis días de las elecciones, esos italianos fantásticos que dicen estar dispuestos a desembarcar en Tenerife con maletines llenos de millones de euros para un circuito de Fórmula I. Tampoco tuvieron la delicadeza de traerse al consejero del PePe (Alianza Popular por aquella época) y expiloto vendedor de coches, Fernando Capdevila, que en época de Adán Martín en el Cabildo -y todavía en el siglo pasado- diera aquella famosa rueda de prensa en el salón noble del Cabildo Tinerfeño con el mono y el casco de piloto anunciando lo mismo que anunció Carlos Alonso, con la cara un poco más demacrada eso sí, en el mismo salón del Cabildo tinerfeño sólo que cuatro legislaturas después (16 años).
Y veo difícil, por no decir imposible, que de aquí al domingo los ciudadanos de Tenerife podamos enterarnos de los entresijos de este supuesto acuerdo con los italianos y a qué compromisos ha llegado Carlos Alonso con ellos (y a costa de nuestras carteras) para supuestamente convencerlos de venir a dejar sus millones aquí en los tiempos que corren y después de 16 años de intentos fallidos. ¿Quién va a construir el nuevo enlace y la vía de acceso a la autopista al que están obligados para mover masas de gente ahí y no colapsar el acceso al aeropuerto? ¿Los italianos o nosotros? ¿Con qué patrocinios y con qué eventos se ha comprometido Alonso para hacer rentable esa inversión? ¿Qué tarifas van a tener que afrontar esos 'cientos de miles de jóvenes moteros' que van a usar el circuito como textualmente llegaron a afirmar en esa esperpéntica rueda de prensa? ¿Cuánto dinero público se ha ido ya a ese proyecto sin haber movido una piedra? Esas y otras muchas preguntas quedan en el aire.
Eso sí, la apuesta del Cabildo en materia deportiva está clara y son los deportes de la velocidad y del petróleo los que les llevan ocupando cerca de 20 años cuando los ciclistas se juegan la vida porque sus zonas de entreno carecen de arcenes o de una simple señal que advierta a los conductores y los amantes del running se siguen peleando y recibiendo golpes e insultos de los coches en Las Peras porque la pista de entreno está atravesada por una carretera. Sin más. Eso por no hablar de que el mismísimo Instituto Cabrera Pinto de La Laguna, no digamos nada de los colegios de toda la Isla, carece de una simple cancha cubierta para proteger a l@s alumn@s de la lluvia o del sol. ¿Y a alguien le ha importado eso en estos últimos 20 años? Lo que han hecho es vender y volver a vender en busca de los votos de una afición engañada un circuito que significa la apuesta por la insostenibilidad (un millón de metros cuadrados más de tierra fértil dedicados al piche) y por el consumo de petróleo que hasta hace poco tenía a los militantes del PSOE y de Coalición Canaria, de la mano eso sí de mucho ecologista despistado (o discreto, que de todo hay) y que sin embargo apoyan un proyecto de esta naturaleza al que se opuso ¡hasta Antonio Alarcó desde el PePe! en un ataque de sensatez.
Foro contra la Incineración Tenerife