Pero fuera, desde 1945, la Carta de las Naciones Unidas proclamó "el respeto por el principio de la igualdad de derechos y por el de la libre determinación de los pueblos" como uno de sus propósitos. En la misiva de la ONU se define un Territorio no autónomo como un territorio "cuyo pueblo todavía no ha alcanzado un nivel pleno de autogobierno" como España se empeña en demostrar que le pasa al pueblo Catalán o Marruecos al Saharaui. La Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales establece que todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación, sin embargo, más de medio siglo después de la Carta de la ONU, hay regímenes que siguen negando el derecho a la autodeterminación de los pueblos y apropiándose de territorios de ultramar, aunque ahora se llamen Regiones Ultraperiféricas.
Los 40 años de dictadura franquista dejan huella hasta llegar a la política española de nuestros días. Nadie lo duda. Sin embargo, muchas de las personas que soportamos ─mejor o peor─ el yugo de la administración española, tenemos asumido el principio de igualdad que proclama la ONU como parte de los derechos fundamentales de los pueblos. Para ello no hay que ser ni de izquierdas ni revolucionario, basta con entender lo que asume la mayoría de los países más importantes del planeta desde hace ya 71 años.
El día en que los habitantes de Canarias entendamos ese derecho internacional que nos asiste como pueblo, como ya lo hacen los catalanes, y nos quitemos todo complejo de encima para decidir sobre nosotros y lo nuestro, Canarias dará un giro importante. A bien o mal: como solo nosotros decidamos hacerlo.
Pedro M. González Cánovas