Y es que el señor Presidente de todos los canarios, la máxima autoridad que hay actualmente en este Archipiélago, no tiene mejor cosa que decir en el actual contexto de pauperización y precariedad mantenida que sufren tantos y tantos ciudadanos de esta tierra, que los dineros que parece tener desde hace años el señor Soria en distintos paraísos fiscales, que no es poco, no es más que un asunto familiar que hay que respetar pero que queda para la esfera privada de las personas, y que si bien ha dimitido, lo ha hecho únicamente por no haberse explicado bien en este asunto. Y no se olvida de llamarlo por teléfono para desearle suerte, de amigo a amigo.
Y digo yo, aunque lo pensara, ¿no se podía haber ahorrado la llamada y la defensa pública del señor Soria? Aunque sólo fuera por respeto a los muchos miles de sufridos canarios que lo pasan mal para llegar a final de mes, o por los que ni tan siquiera llegan, por respeto a la gran mayoría de los que nunca podremos -aunque quisiéramos, que no es mi caso- tener cuentas opacas en ningún paraíso fiscal. ¿No cree usted, señor Presidente, que se ha pasado un poco en la defensa de su colega, cuando hasta los del propio partido de Soria condenan seriamente sus negocios oscuros en Jersey, más allá de un fallo de comunicación? Es que visto así, se puede entender que nos está diciendo que haría lo mismo que el señor Soria si se diera el caso. Pero... usted es nuestro Presidente, sea decente hombre, también en lo que dice o insinúa.
Y llevo tres horas rastreando las redes sociales y los principales periódicos digitales, y todavía no veo a ningún político o representante público condenar de manera rotunda sus declaraciones o pedir su dimisión, y no sé qué me deja más triste, si este silencio o las manifestaciones en sí. De repente caigo en la cuenta, se me había olvidado, estamos en Canarias, aquí las cosas son así. En cualquier caso y por si alguien pudiera dudarlo, valga este alegato público para dejar claro que lo que afirmaba hoy el Presidente de los canarios a propósito del confundido señor Soria, al menos por mí no lo decía, no, nunca en mi nombre.
Eloy Cuadra