Precisamente, el almendro del poema había permanecido durante décadas en el olvido, en el mismo lugar de la finca heredada por la familia del artista Borges Salas y los descendientes de los Estévanez, adquirida por el Cabildo de Tenerife en 2007 y declarada Bien de Interés Cultural en 2009. A pesar del estado de ruina denunciado en continuas reivindicaciones de asociaciones culturales, vecinales y juveniles, el famoso almendro sobrevivió a las obras de la Avenida de los Menceyes y del Tranvía, existiendo fotografías probatorias de su ubicación original que por testimonios orales del acervo familiar, hacían suponer que correspondía exactamente con el almendro del poema que daba sombra a la ventana particular de Nicolás Estévanez.
La prueba concluyente de este episodio sobre la existencia real del almendro del poema se encuentra en el testimonio por escrito de Patricio Estévanez que confiesa a su amigo en varias de sus cartas el hecho de la composición de una lámina de época a cargo de Diego Crosa, "Crosita", que da cuenta del mismo almendro en el lugar exacto al que se refiere el eminente poeta Nicolás Estévanez en otro poema tardío titulado "Confidencial" y que sería, finalmente ratificado para los anales de la historia de la literatura de Canarias, con la inclusión del dibujo del almendro en la revista Gente Nueva de 1900 y la publicación en 1976 de las cartas que lo certifican sin lugar a dudas.
El verdadero almendro del poema, símbolo de canariedad junto a otros iconos culturales y paisajísticos del archipiélago, detonante de polémicas con figuras de la talla de Miguel de Unamuno y convertido en paradigma literario de una mirada hacia la vida que Domingo Pérez Minik calificó como de auténtica metafísica insular, se encuentra en paradero desconocido dentro del hermético proceso de restauración a cargo del Cabildo sobre la casona de 1733 que a duras penas resiste al paso del tiempo en la curva de Gracia del municipio lagunero, un hecho trágico casi vaticinado por el poeta antes de su muerte: "yo no sé lo que duran los almendros / en este mundo donde todo acaba / pero las musas de mi patria auguran /vivirá mientras haya trovadores / en la tierra sin par de mis amores.
Samir Delgado