Si no conseguimos cambiar el modelo en los próximos años, esto nos llevará inexorablemente a la liquidación de los negocios en el momento en que tengamos que devolver los turistas prestados. Es decir, en el momento en que los destinos alternativos de Egipto, Turquía, Túnez y otros, se vuelvan a reposicionar en el mercado, cosa que ocurrirá tarde o temprano ya que el tema empieza a preocupar en los parlamentos europeos de los países que tienen intereses económicos en esas zonas, principalmente Alemania y Reino Unido.
Todas las pymes que prestamos nuestros servicios en el negocio turístico, tenemos la obligación de contribuir a propiciar este cambio de modelo que debe estar basado más en la calidad que en la cantidad y para ello tendremos que aceptar un código de buenas prácticas que habrá que elaborar y cumplir y que básicamente debe contemplar los siguientes ámbitos: 1.- Los niveles de calidad exigibles, medidos en los parámetros legales actuales para competir en el mercado turístico mundial. 2.- La accesibilidad exterior próxima y la interior adecuada a los niveles actuales que la ley contempla. 3.- Los niveles de sostenibilidad requeridos para destacar en este atributo por encima de nuestra competencia mundial. 4.- La incorporación de las nuevas tecnologías de gestión y de información y comunicación en las pymes del sector. 5.- La implantación de sistemas profesionales modernos y eficaces de dirección de los negocios.
Todos los operadores públicos y privados del turismo, debemos asumir con seriedad el objetivo de cambiar nuestro modelo turístico en los próximos años y las pymes no alojativas las primeras. En ello nos va el futuro, el nuestro y el de la economía y el empleo de nuestra tierra.
José María Barrientos