En la actualidad Cristo explica rectifica y profundiza la palabra de los pasajes contenidos en el libro El Evangelio de Jesús, del que hemos obtenido el párrafo anterior, y dice así: "La fe mueve montañas y sana a los hombres cuando es bueno para sus almas. Cuando hay hombres que viven la verdad eterna, la ley de la vida, éstos traen el Cielo a la Tierra. Quien viva en la verdad será la voz de la verdad, la ley divina, y estará libre de todo mal, pues los que viven en la verdad están en la luz de la verdad y sus obras son obras de Dios.
El Reino de Dios que viene a la Tierra, el Reino de Paz, que se refinará de época en época, es decir que se volverá más luminoso, estará en la luz del Cristo y será la luz del Cristo. Los que vivan en la verdad se llamarán conscientemente hijos e hijas de Dios. Quien viva en la verdad no sentirá ni saboreará la muerte. Ayudará a vivir a todos aquellos que crean en la vida y hagan las obras del amor desinteresado.
Desde los comienzos, muchos hombres se agarran únicamente a la palabra "fe". Consideran que esto basta. Pero quien se agarre exclusivamente a la palabra "fe" permanecerá ciego en su corazón, ya que no dará ningún paso más allá de la fe.
El primer paso hacia la verdad es la fe, que mantiene todavía ciego al hombre. El segundo paso es la confianza en Dios, que hace que el hombre esté alerta frente a su manera de pensar, hablar y actuar legitima o ilegitima. Si fe y confianza se unen sigue el tercer paso: la realización de las leyes divina. A través de esto el hombre se convierte en alguien que ve las cosas en toda su profundidad. Quien puede ver en profundidad la verdad en su cuerpo espiritual, es puro, y a él todo le es manifiesto.
Teresa Antequera Cerverón