El origen o los posibles efectos adversos siguen siendo un misterio. A veces, imagino que en cualquier momento sale una foto de Fraga en primera página de la prensa local, bañándose en medio de un asqueroso marrón flotante, pero cada día me levanto y compruebo que ni él ni ninguno de los que está a este lado de la uija tiene valor para hacerlo.
Sea como sea, nos toca jodernos y recular ante el espectáculo que encontramos en nuestras playas. Da lo mismo las olas de calor, las espectativas de pesca con caña o lo que nos cuente a media boca cualquier gañán de la administración. Pero no se acaba aquí lo del fastidio, porque aquí nos han sometido la economía al turismo, al sector servicios... y está claro que esta no es una buena imagen.
Cuando se habla de turismofobia creo que no cuentan los que simplemente callan, los que no dan la cara, los que no fueron capaces de afrontar las crisis cómo se encaran: con valentía, datos y soluciones en la mano. Al final, va a resultar que los mayores turismofóbicos del Archipiélago son los mismos que nos han vendido continuamente a este sector, los que solo se han preocupado de hacernos tan dependientes, los mismos descendientes de los que nos gobernaban desde casi la época de la invasión española y -posiblemente- ahora confunden la invasión de microalgas e imaginan tener capacidad para pactar con ellas.
Creo que está muy claro que tenemos una gran crisis en Canarias. Esto no es un desgobierno, aquí no hay nadie que pase por gobernador, ni grupos que se puedan llamar "gobierno". Y si lo hacen, está vez si quedó claro que son solo una banda de sinvergüenzas sin capacidad política y con un disfraz que ya no da el pego.
Pedro M. González Cánovas
Mienbro de Alternativa Nacionalista Canaria (ANC)