A estas alturas sabemos que está muy generalizada esta tendencia, no solo en el terreno sanitario, también en el educativo y en lo que se refiere a los servicios sociales. En general, las políticas sociales, incluida la atención a la dependencia, están siendo desmanteladas a toda marcha. Se está abandonando a su suerte a los sectores más desfavorecidos con el consiguiente empeoramiento de la salud, aumento de la mortalidad, de la desnutrición y de la precariedad en las condiciones de vida de cada vez más amplios sectores de la población.
Para muestra el botón que nos ha ofrecido recientemente Unicef España que destaca el 38% de los menores del Archipiélago que viven en la actualidad por debajo del umbral de la pobreza.
Sabemos perfectamente quienes son los responsables, los ejecutores estatales y locales de las políticas ultraliberales, el Gobierno central del PP y el autonómico, desde hace años, ahora en manos de CC (como siempre) y PSC-PSOE. Ambos gobiernos se hacen los sordos ante las razones apoyadas por importantes movilizaciones y hay que seguir insistiendo, aumentando la extensión e intensidad de las mismas, profundizando en su carácter unitario y masivo. Por ese camino crearemos finalmente las condiciones para dar el salto al cambio político y social al generar una alternativa popular a los gobiernos neoliberales y al propio sistema capitalista que, en fase de agotamiento, aún recurriendo a su ofensiva y vueltas de tuerca, también a la amenaza fascista, puede tener los días contados.
Y para avanzar en esta dirección debemos tener herramientas políticas y organizativas que sirvan para ir articulando el referido proceso a lo largo de fases sucesivas. Y tales herramientas, en una primera fase de generación de una alternativa inmediata defensiva, son la táctica del Frente Amplio y del Programa Mínimo Común, que tiene que ser antineoliberal y de progreso, excluyendo a los que no están en esa línea y no como ha propuesto recientemente Román Rodríguez, empeñado en jugar el papel de Lerroux canario, planteando de modo oportunista un frente cívico con empresarios, sindicatos, trabajadores, organizaciones económicas, culturales y sociales, partidos políticos...,"para defender Canarias, sin partidismo", ante lo que cabe preguntarse, ¿también sin clasismo?, ¿sin distinguir a las víctimas, las clases populares, de los verdugos neoliberales, que les han sacado y les sacan el jugo (o plusvalía) desde hace años al calor de las políticas, neoliberales por supuesto, aplicadas en Canarias por los trillizos, CC, PP y PSC-PSOE?.
En fin, para ese viaje no hacían falta alforjas, simplemente Román Rodríguez nos dice que en el fondo coincide con los trillizos y con las clase explotadoras de siempre en nuestro archipiélago, vamos que se muestra fiel a su pasado de presidente del gobierno de CC.
Sin embargo, nuestro proyecto es bien distinto, es el de las clases expoliadas por todos los actores citados. Apliquémonos a nuestras tareas y en su desarrollo atisbaremos la posibilidad de pasar de la perspectiva defensiva a la ofensiva, construyendo una alternativa de poder frente a los gobiernos de Madrid y de Canarias y frente a las clases explotadoras que lo mismo los apoyan como también pueden engancharse plenamente a la iniciativa planteada por Román Rodríguez. En la lucha que los haga caer surgirán también las herramientas más acordes para profundizar la misma hacia la nueva sociedad de justicia e igualdad a la que aspiramos y que necesariamente deberá ser socialista.
Pongamos este plan de trabajo al orden del día y resolveremos las contradicciones que sufre nuestro pueblo en todas las dimensiones, ya sean políticas, sociales o económicas, arrojando al basurero de la historia al capital financiero, al estado centralista, a las oligarquías insulares y a las castas burocráticas que están a su servicio.
Arturo Borges Álamo