República Dominicana, la zona de Caracas, Uruguay, Lousiana, Tejas, Cuba y Puerto Rico fueron los focos principales que recibieron al campesino canario en los siglos XVII y XVIII. Decenas de apellidos, topónimos, palabras e incluso palabras se han mantenido en esos territorios de frontera, en su momento amenazados por los ataques indígenas, las inclemencias del clima o los ataques de piratas. Como con tantas otras cosas la memoria anoréxica de nuestro pueblo desconoce esta herencia.
Dos millones de puertorriqueños y puertorriqueñas deciden mañana que desean hacer con su futuro. En este país del Caribe es probablemente donde más sangre canaria exista porcentualmente. Un territorio que ha sufrido y sufre el embate del colonialismo y de una burguesía intermediaria interesada solo, al igual que la canaria, en hacerse rica vendiendo unos pocos productos agrícolas e importando mucho de fuera.
Con una población similar, una historia compartida, una emigración masiva que salió de la Isla más o menos en la misma época que la nuestra, una economía parecida, un tamaño semejante y el mismo valor estratégico...Puerto Rico y Canarias parecen dos primas hermanas separadas por el Atlántico.
Este martes ellos, a diferencia de nosotr@s, deciden su futuro, se autodeterminan una vez más sin que suceda ningún apocalipsis o les golpee una maldición. Frente a las elecciones USA, donde el capital elije a que hombre de confianza ponen al frente de la potencia imperial, ellos, deben decidir sobre su estatus, si desean ser una nación libre, un estado latino dentro de los EE.UU. o permanecer como hasta ahora. Al menos ellos tienen esa oportunidad, aunque los medios y el poder de las burguesías unionistas y favorables al ella son las que dominan la batalla frente a un pueblo sumiso y abandonado. La verdad que cuanto nos parecemos.
Rubens Ascanio Gómez. Militante de Sí se puede