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Álvaro Santana
Historiador y sociólogo. Universidad de Harvard.
e-mail:asantana@fas.harvard.edu
La catedral de plástico
El hombre, dice el refrán, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. En La Laguna, ha tropezado tres veces en la misma piedra: la Catedral. En 1897, la iglesia se cerró por la ruina de la techumbre. Ocho años después, en 1905, el interior fue demolido, manteniéndose la fachada de piedra. Para abaratar costos, se descartó construir la iglesia en piedra y se eligió un nuevo material compuesto: el hormigón armado. Se trataba de una mezcla de concreto reforzado con barras de acero, patentada en 1854 y cuyas propiedades aún se estaban explorando. En 1913, la Catedral se reabrió al culto pomposamente. Era la primera del mundo construida en hormigón armado.
“El centro histórico de La Laguna está ardiendo desde 2005”
Álvaro Santana Acuña (La Laguna, 1976) se ha erigido en uno de los más aguerridos defensores del patrimonio canario. Desde 1999 ha publicado una treintena de artículos sobre el tema, además de dar charlas y realizar visitas guiadas destinadas a concienciar a la ciudadanía. Su labor en defensa del patrimonio se ha visto recompensada, entre otros reconocimientos, con el Premio Leoncio Rodríguez. Licenciado en Historia por la Universidad de La Laguna, Santana Acuña ha pasado por numerosas universidades de renombre, incluida la Universidad de Harvard donde realiza su doctorado en Sociología. Tras una estancia de un año en la Universidad de Edimburgo, este mes se ha convertido en el primer canario en acceder como investigador visitante a la prestigiosa Academia Americana de las Artes y las Ciencias con el apoyo del Mahindra Humanities Center y la Fundación Andrew Mellon.
Pomada quitamanchas para el patrimonio
Imagínese que, mañana por la mañana, usted se levanta y frente al espejo se descubre una pequeña mancha roja en el cuello. Una semana después la mancha no ha desaparecido y decide acudir al centro médico. El doctor le dice que no se preocupe. Aunque él sólo se limita a examinarle la piel y recetarle una pomada. Un par de días más tarde, la mancha desaparece. Pero debajo de la piel usted siente un bulto. Espera otra semana. El bulto crece y usted vuelve al doctor, quien le dice: "No es nada. Usted siga poniéndose la pomada". Y como no tiene ninguna mancha en el cuello, a los cinco minutos, el doctor le manda para casa.
La Laguna, patrimonio de una multinacional
Desde 1999 el centro histórico de la ciudad de La Laguna sufre una de las transformaciones más profundas y violentas de su historia. Esta transformación se ha acelerado desde 2008 mientras el Ayuntamiento no intenta frenarla. Al contrario, es su principal promotor. ¿En qué consiste tal transformación?
No se trata solamente del exterminio de las viviendas más representativas de la arquitectura doméstica canaria, como las casas terreras y sobradadas. Además continúan las reformas irreversibles de monumentos, como el ex convento de Santo Domingo o la sede de la Real Sociedad Económica. Pero esta transformación tiene dos consecuencias todavía más salvajes: la liquidación del pequeño y mediano comercio local, y la expulsión de residentes del centro histórico.
El barrio del fin del mundo
En 1888 Jack el Destripador mató a cinco prostitutas y mutiló horriblemente sus cuerpos. Los asesinatos en serie ocurrieron en Whitechapel, uno de los barrios más insalubres de Londres habitado por prostitutas, emigrantes sin estrella y menesterosos. Si Jack el Destripador hubiese vivido en Santa Cruz de Tenerife en 1888 habría asesinado a sus víctimas en El Toscal. Como Whitechapel, El Toscal era entonces un barrio de mujeres perdidas, proletarios empleados en el puerto y campesinos sin tierra ansiosos por emigrar a América. Los burgueses con sus zapatos de charol y las damiselas con sus enaguas almidonadas no se atrevían a visitarlo. El ayuntamiento llegó a silenciar ante la opinión pública un brote de cólera ocurrido allí en 1907.