Sin duda la relación del tranvía de Tenerife y de los trenes que en el norte y en el sur de la isla se quieren construir a toda costa están íntimamente ligados. La idea del equipo de Melchior, con un Carlos Afonso a la cabeza marcado por el exceso y por el más absoluto y constante insulto a la ciudadanía, es que con el dinero de este último pagar el coste del metropolitano. Los 300 millones que han costado las dos líneas de tranvía del área metropolitana, con una línea 2 completamente deficitaria y sin capacidad de arrastrar viajeros y eso que liquidaron la 013 para robarle los pasajero, se deben pagar en un crédito a 30 años con una exención de los siete primeros y cuyo plazo ya se ha acabado por lo que ya han empezado a pagarse las primeras letras de este dispendio. No es sólo que las cuentas no salgan ahora en plena crisis económica y que los excesivos costes de un transporte guiado lo hagan irrentable sino que la jugada maestra venía con que con los dineros del tren todavía sin hacerse iban a empezar a cubrir la factura del tranvía. Parece que ahora las cuentas no cuadran y en el Cabildo de Tenerife se ha puesto nerviosos y han roto la unidad tarifaria del área metropolitana, 1,15 euros sale la guagua con bono mientras en el tranvía pese a declarar perdidas de cinco millones sigue en 1.05 euros para arrastrar todavía más viajeros, y han conseguido algo completamente alucinante que es de desde la entrada en funcionamiento del tranvía en 2007 el transporte público se haya encarecido en la isla un 35 por ciento. En todo esto TITSA ha perdido sus mejores líneas con las que ganaban mucho dinero y mantenían el transporte de toda la isla, la 013, la 014 y la 015, y no ha sido capaz de reclamar una compensación a metropolitano por estas líneas perdidas ya que sus últimos gerentes han sido la mano liquidadora de la empresa.
Es un dato que hay que tener en cuenta que tanto la empresa encargada de los trenes del tranvía de Tenerife, la francesa Alstom, como la empresa lusa que construyo el trazado, Somague filial de Sacyr Vallehermoso, hayan sido acusadas de pagar sobornos en Argentina la primera o de financiación irregular de la socialdemocracia portuguesa PSD la segunda lo que da a entender la manera que tienen estas empresas de funcionar para lograr sus intereses y el coste en comisiones que pudiera haberse llevado la contrucción del tranvía de Tenerife así como en énfasis de muchos políticos al tratar de imponer este tipo de infraestructura a toda costa a una población bastante mal informada de las consecuencias a largo plazo de este tipo de transporte guiado que, en el caso de Tenerife, ha inutilizado mucho suelo, consume mucha agua para mantener un césped disparatado de 12 campos de fútbol o ha puesto en fuera de juego toda la movilidad de la isla. Para ver lo que puede pasar con esta hipoteca que dejamos a nuestros hijos están el tranvía de Vélez cerrado recientemente y cuyo servicio ahora es cubierto por guaguas o el tranvía de Parla hecho a la imagen y semejanza del socialista Tomás Gómez que es uno de los mayores embusteros de este partido y que en el último año ha tenido muchos problemas de viabilidad por lo disparatado de los costes que a este municipio le supone una línea de tranvía.
En toda esta crisis de movilidad echo de menos ciertas voces que se llenaban la boca con las supuestas bondades del transporte guiado en Tenerife y que llegaban a insultar o amenazar con los tribunales no tanto a un servidor, que siempre ha criticado este tipo de transporte en la isla por ser un disparate sin paliativos, sino al editor de las noticias del Foro Contra la Incineración que ha estado años solo en este tema aportando no sólo opinión como yo hago sino datos bastante contundentes. En concreto me refiero a Transtf que siempre se ha autodenominado como una organización de defensa del transporte público en Tenerife, en realidad eran literalmente un par de muchachos que jugaban a ser grandes emitiendo comunicados en tanto que se ganaban una posición en el Cabildo, o al liberado de CC OO Juan Jesús Bermúdez y a los que más de una vez, en público y en privado, les sugerí que se compraran un tren de juguete y dejaran a la guagua en paz. El tiempo ha acabado por dar la razón a los locos del no a todo pues desgraciadamente TITSA es una empresa que está abocada a desaparecer en manos de la privatización pues la clase política que tenemos no cree en el valor de lo público sino para privatizar determinado sectores para sus amigos. Seguramente estos amantes de la catenaria, como bien los bautizó el editor del Foro Contra la Incineración, están a buen resguardo en toda esta crisis de movilidad que estamos viviendo no sólo porque algo de vergüenza pueden tener sino porque el coche particular, el único que en toda la isla ha ganado viajeros desde 2007, no les debe faltar. Lo mismo digo de cierta izquierda alternativa insular que durante un cierto tiempo descubrieron que criticar al tranvía no era popular y que prefirió dejar pasar el tema como, desgraciadamente, también otros que han dejado pasar porque cuando se toca algo de poder lo primero, lo segundo y lo tercero es mantenerse a salvo de las críticas de la opinión pública.
Me tienen frito.
Santi Peña.