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Adictos al corto plazo
En la era de la tecnología y la globalización, la inmediatez se ha convertido en una seña de identidad de una época. Lo queremos todo y lo queremos ya. No cabe la pausa para asimilar conceptos, realidades o informaciones.
Y es aquí, en el tratamiento que le damos a la información, donde más se agudiza esa inmediatez. La actualidad de una noticia dura lo que se tarda en leer una publicación de la red social del pájaro azul. Las noticias de primera hora de la mañana ya están desfasadas por la tarde, y las del día anterior forman parte de la historia.
Por eso, todas aquellas informaciones que empiezan a sucederse con el paso de los días, de las semanas o incluso los meses, por muy importantes que sean para nuestro devenir social, van quedando arrinconadas en nuestra materia gris para dar paso a otras mucho más recientes. Y al final terminamos por normalizar datos o informaciones que devorábamos cuando el suceso en cuestión era reciente.
PUTIN ES UNO DE ELLOS
Me resulta muy curioso observar como la derecha en nuestro país, y especialmente la extrema derecha, agita el fantasma del comunismo y se lanzan a proclamar un manido mantra con el único fin de marcar distancias con Putin.
Se condena la agresión a la soberanía nacional, pero se evita arremeter directamente contra Putin. Y en esto coinciden Le Pen, Salvini, los ultras alemanes y Santiago Abascal. Todos mantienen una conexión política evidente y comparten, al menos, tres rasgos ideológicos bien definidos: un nacionalismo exacerbado, un conservadurismo moral muy notable (matrimonio homosexual, eutanasia, derechos de las mujeres o modelos de familia) y una mirada escéptica y hostil hacia la Unión Europea.
LA PERCEPCIÓN DE LA DISTANCIA
La historia nos ha enseñado que los procesos de cambio se han producido al albor de grandes avances, descubrimientos o crisis, modificando, así, la percepción de lo que nos rodea. Hasta el siglo XIX, por ejemplo, y antes del desarrollo de la máquina de vapor, viajar estaba lejos del placer. Nadie viajaba si no era por obligación o por una necesidad extrema. También existía algún que otro aventurero que emprendía viajes de magnitudes insólitas, pero estos eran los menos.
AQUEL DÍA DE FEBRERO
Cuando en una organización, sea cual sea, los problemas se resuelven dejando pasar el tiempo, éstos terminan por enquistarse hasta que estallan con imprevisibles consecuencias.
La sucesión en la presidencia del PP de Madrid era un problema para Casado. Un problema que terminó por convertirse en un conflicto. Un conflicto que se intentó esconder pero que no se supo evitar, y que terminó por estallar, aquel día de febrero, en el momento más inesperado para los populares.
VUELVA LA GUERRA FRÍA
En la lluviosa tarde del 25 de diciembre de 1991, la majestuosa Plaza Roja de Moscú era testigo mudo de cómo, de manera casi clandestina, la bandera de la hoz y el martillo era sustituida por la tricolor rusa. Menos de una hora antes, Mijaíl Gorbachov anunciaba su renuncia y con él, se ponía fin a 74 años de historia soviética.
Ocho años después de aquella lluviosa tarde del 25 de diciembre de 1991, Putin alcanzó el poder en Rusia. El antiguo agente del KGB, que en 1989 vivió de manera traumática el derrumbe del muro de Berlín estando destinado en Alemania, llegó con la promesa de estabilidad y grandeza propios de los discursos ultra nacionalistas.
¿A quién no le ha pasado?
¿A quién no le ha pasado eso de salir de "tranqui" y terminar a las siete de la mañana desayunando churros con chocolate sin ser fin de año? Estimado lector, esa sonrisilla que se les acaba de dibujar en la cara le delata.
Y es así. A todos, en mayor o menor medida, nos ha pasado alguna vez. Conozco casos de gente que un sábado por la noche deciden salir a cenar y terminan cogiendo un barco el domingo por la mañana para ir a ver a un amigo a Tenerife. O quienes salen a tomar algo y terminan en la casa de alguien que no conocen, con gente que no conocen sin saber qué demonios hacen allí. No, no son ejemplos propios puestos en tercera persona. No me sea usted mal pensado, por favor.
LA AMBICIÓN LA DEJARON EN CASA
Aunque todavía veamos imágenes de los líderes mundiales felicitándose por los acuerdos logrados al final de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), no debemos caer en la complacencia y pensar que la solución a la crisis climática está encarrilada ya que los resultados son insuficientes para evitar el umbral de calentamiento de 2,7º C al que nos dirigimos, muy lejos del objetivo de 1,5º C marcado en el Acuerdo de París (COP21) de 2015.
Quien calla no siempre otorga
La sede del PP en la calle Génova se reformó con dinero en negro que provenía de una contabilidad paralela de cuyos ingresos y gastos no se dejó constancia en la contabilidad oficial ni por tanto fueron fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas.
Esta es la demoledora conclusión de los magistrados de la Audiencia Nacional que se extrae de la sentencia, de 454 páginas, que condena al ex tesorero, Luís Bárcenas, a dos años más de cárcel y al partido como responsable civil subsidiario. Una sentencia que considera probada la existencia de una caja B en el PP y que se suma a la que condenó al partido como partícipe a título lucrativo en el caso Gurtel.
OBLIGADOS A CONCLUIR EL PROCESO DE PAZ
No todas las heridas tardan lo mismo en curar ni todas las pieles cicatrizan de igual modo. Lo que sí es común dentro de este proceso físico es que, una vez cerrado el corte, permanecerá para siempre una marca en el punto exacto donde estuvo la herida.
Este simple pero efectivo ejemplo, sirve para explicar de manera metafórica el estado en el que se encuentra, la sociedad vasca, una década después de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada.
Este 2021 ha sido el año elegido por los partidos políticos para llevar a cabo sus convenciones, congresos y encuentros de toda índole con los que rearmarse ideológicamente de cara a volver a ser atractivos para un electorado que tendrá, su próxima cita, en menos de veinte meses.
El primero en dar el pistoletazo de salida fue Ciudadanos.