Y es bastante habitual que intencionadamente o por ignorancia (que no se sabe qué es peor) se abandone en esta tierra el mantenimiento de las cosas importantes, que entre otras cosas nos costaron en su momento una pasta gansa, para después tener que invertir cuatro veces más para poder recuperar lo que previamente se ha abandonado sin motivo alguno. Máxime tratándose de un edificio de estas características que perfectamente podría seguir manteniendo su función inicial trasladando el atraque de Fred Olsen como pareciera razonable. Eso sí, alguna solución habrán de buscar también a otra importante estructura que se pudre también por el abandono, como es el Vapor La Palma, que ocupa ese atraque desde hace años porque nadie sabe lo que hacer con una restauración que nos ha costado una fortuna pese a que probablemente no ha llegado ni a la mitad de lo necesario (si es que eso se puede recuperar ya que eso está por ver). Y todo porque el Cabildo decidió que ese barco fuera de Tenerife y no estuviera en Gran Canaria por aquello de un ridículo pleito insular que en este caso -como en otros muchos- nos ha salido por un pico. Y lo que te contaré morena.
Pero el caso es que en lo que a la estación del Jet-Foil se refiere parece mentira que una cosa en la que con un pequeño control se hubiera podido mantener en condiciones nos vayamos a ver en al necesidad de echarla abajo para hacerla de nuevo. Vamos, algo que a ninguna persona sensata se le ocurriría hacer en su propia casa y con su dinero que le toca ganar con el sudor de su frente pero que con tanta alegría admitimos cuando de disparar con pólvora del rey se trata. Vamos, esa pólvora que cada vez escasea más y que es la misma que utilizamos para la educación, para la sanidad y para mantener unos servicios sociales que hoy en día se encuentras completamente desbordados entre otras cosas por culpa del ya secular despilfarro.