A los tres poderes de todo estado moderno -legislativo, ejecutivo y judicial- hay que sumar el cuarto poder: los medios de comunicación. Estos ejercen una considerable influencia en la opinión pública, sobre todo en la ingente población cuyas ideas se conforman según lo que se expone por la prensa o televisión.
La clase política ha tomado conciencia desde hace tiempo de esto y se ha introducido en nuestra sociedad una prensa manipuladora al servicio de unos pocos para adueñarse del pensamiento de un gran número de personas adormecidas que no se paran a analizar lo que cuentan ni cómo ocultan la verdad. Si se dejase de maquillar la realidad y la verdad saliera a la luz pública sin mentiras; si a diario todos los medios -y digo todos- repitiesen que los responsables de los recortes en Sanidad o Educación son la multitud de representantes que han gestionado mal los fondos públicos, el panorama sería totalmente diferente del que tenemos hoy.
En estos tiempos -no me gusta hablar de crisis porque prefiero hablar de corruptelas- los gastos y derroche de muchos de nuestros representantes y sus amiguetes, puestos a dedo para devolver favores, son ofensivos y gozan, además, de una impunidad que se la otorga la existencia de una irresponsabilidad que deriva a una muy baja transparencia en la gestión de lo público, hecho que hace pulular demasiado a menudo maniobras corruptas en nuestro país.
Es fundamental que nuestros dirigentes den ejemplo adoptando medidas de seriedad y buena administración en lugar de especular con las arcas públicas. Si no es de esta manera, no merecen gestionar nuestros intereses ni el dinero público. Es lamentable y patético que se degraden las condiciones de los asalariados con precarización del empleo y todo ello camuflándolo con informaciones y acciones confusas.
Esteban Vega Martín
Responsable provincial de Autonomía de CSI-F de Las Palmas