Lo segundo que le indico al Sr. Paulino, es que su cobardía no tiene límites ni parangón, ya que se escuda en las luchas populares, en vez de ser usted y su gobierno el que tome la vanguardia eficaz en este problema, como representante de los canarios que dicen ser, pero no se atreve, sino que, vigilando los acontecimientos, sigue a las reivindicaciones del pueblo en la calle porque también le interesa este asunto como herramienta para rédito electoral. Si usted fuera un hombre de honor con dignidad y un verdadero representante de los intereses del pueblo canario, sería quien tendría que tomar la iniciativa y no ir a rebufo de los acontecimientos y las acciones de la gente. Ya se lo he dirigido en otros artículos, en los periódicos digitales que me dejan publicar – usted es consciente de ello– que la solución no está en el marco de España ni de su constitución o su bonhomía, sino en el del Derecho Internacional que nos asiste. No obstante, siegue usted mareando el pollo con los recursos medioambientales y otros de la economía turística dirigidos a la Europa de los ladrones, sabiendo perfectamente que la solución no se encuentra ahí –no se trata de un problema de medianas ni otras necedades de jurisdicción marítima, usted tiene asesores que saben cuál es el camino legal, aunque son éstos igual de cagones, además de estar bien pagos– porque España no tiene aguas jurisdiccionales en Canarias, al no poderse exceder más allá del Estrecho de Gibraltar, porque choca con la soberanía marítima de Portugal y Marruecos; por ello, toda acción que se haga en territorios coloniales, como Canarias, se consideran rapiña y saqueo, señalado como delito en las leyes del marco internacional, al que usted no se atreve a recurrir por blandengue o endeble. No nos merecemos un presidente que no defienda a los canarios con gallardía y garantía y, por el contrario, que se escuda en su pueblo para dar algún ladrido inocuo a la metrópoli: ignominioso. Sabe de sobra que el problema de las prospecciones en Canarias es asunto que se resolvería recurriendo al articulado que nos asiste en la Declaración de Montego Bay de 1982 y que usted no se osa tocar, porque seguramente se nos reconocerían en la Naciones Unidas o pondrían nuestro estatus colonial en el candelero, y tal colonia o territorio de Ultramar, con axiomático derecho a instituirnos en Estado Archipielágico, es decir: como un estado independiente con el que nos podemos dotar de legalidad para trazar una mediana con Marruecos u otros países fronterizos, además de reconocerse nuestra Zona Económica Exclusiva, que dotaría al Estado Archipilágico Canario de una superficie entre mar y tierra, de 500.000 Km², además del control del espacio aéreo y nuestros fondos abisales.
Seguramente, es más, inexorablemente, es nuestra solución por el hecho de ser una colonia. Y se podría, seguro, si el Gobierno de Canarias en vez de estar pidiendo concesiones del REF y otras limosnas coloniales para llenar las arcas de los amiguetes importadores, a la par con el pueblo canario y sus reivindicaciones, tomaran la ruta de la legalidad internacional y nuestro pueblo el de la lucha de reivindicación y acción rebelde que sensibilizaría al mundo. Creo que pesan más las prebendas que reciben ustedes como lacayos del colonialismo, que el clamor del pueblo canario que está diciendo basta ya. Posiciónese claramente y no esté engañando a la gente con una consulta que el fascismo español no le concederá, porque creará un precedente para Catalunya y, porque, además, sobre todas esas maniobras y paripés, aguanta usted la papa caliente entre sus manos hasta que lleguen las próximas elecciones. La solución del asunto está en el marco que le indico, que tanto han señalado otros expertos y que usted sabe pero no se atreve, y porque una consulta, en caso de que se la concedieran, la ganaría, sin duda alguna, España, la transnacional REPSOL y los supuestos intereses de Marruecos para sus exportaciones hacia Europa, ya que tienen todos ellos el gran aparato de propaganda para conducir a la parte insensibilizada del pueblo hacia sus intereses. Si quiere ser contundente, honrado y leal a su pueblo, hágalo, no lo diga. Como anécdota, quiero advertirle que aunque se empenica usted cuando se ve junto a Arthur Mas, jamás llegará a su talla en la defensa que hace de Catalunya contra la tiranía de España, porque es usted un enano político. Demuestre los contrario, porque esos actos de histrionismo son para despelotarse: póngase un poco más de tacón, pero en el cerebro y en el arrojo.
Isidro Santana León