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17 Jun

Carlos Alonso incumple el PTEOR y se lanza a una ciega, inútil y peligrosa campaña de propaganda que pone en riesgo las líneas estratégicas del plan de residuos

A nadie se le ocurre llamar 'minipunto limpio' a un gigantesco contenedor lazado en la calle de cualquier manera y sin control alguno. Y mucho menos a los redactores del PTEOR, normativa de obligado cumplimiento por la que se rige la gestión de residuos en Tenerife desde el año 2009 hasta que un tal Díaz Llanos, con el apoyo incondicional de Carlos Alonso, decidió sin encomendarse a dios o demonio alguno que eso de cumplir con la normativa aprobada por la unanimidad del Pleno del Cabildo podía esperar. Quizás para después de que el pescado de las grandes adjudicaciones estuviese completamente vendido.

Efectivamente, para el Plan Territorial de Ordenación de Residuos de la Isla de Tenerife (PTEOR) los minipuntos limpios habrían de ser "instalaciones similares a los puntos limpios, pero de menor capacidad, accesibles sólo a particulares y por lo tanto sin acceso a profesionales o pequeñas empresas y sin servicio para determinados tipos de residuos". También se hacía especial advertencia a que "se accedería a pie y no tendrán acceso por lo tanto ningún tipo de vehículo sea particular o de profesionales". Por último quedaba meridianamente claro que se trataría de "espacios vallados o ubicados en recintos cerrados a los que se accederá a pie". En fin, 150 instalaciones de este tipo se repartirían por la Isla, ojo al dato, en "municipios o núcleos habitados de menos de 5.000 habitantes".

Por todo ello, como ustedes comprenderán, de piedra nos quedamos algunos de los que participamos en la elaboración del PTEOR cuando vimos nada menos que a Carlos Alonso y a José Manuel Bermúdez inaugurando en el mismísimo centro de Santa Cruz el primer 'minipunto limpio' que no sólo incumple la mayor parte de los requisitos (casi todos) que se establecían en la normativa para este tipo de instalaciones sino que, además, está realizado de una formar tremendamente chapucera que puede poner en peligro a los propios usuarios y que, en el caso de los niños y teniendo en cuenta de que el primero lo han puesto a la puerta de un colegio público, en un momento dado podría dar lugar a accidentes muy graves en el caso de que la peligrosísima palanca con la que se abren las compuertas caiga sobre la cabeza de un menor. Vamos un invento disparatado, que no pasaría fase de homologación sensata alguna no sólo para instalarse en la vía pública sino seguramente en ningún sitio. Eso además de que no protege adecuadamente a los residuos de la lluvia o que un simple monitor de ordenador no entra por la boca habilitada al efecto. Eso además de que no se conoce que se haya sacado a concurso, evidentemente la gente de la calle no sabemos nada porque han cerrado las puertas a cal y canto a la participación ciudadana a la que obligaba el PTEOR, ni el diseño ni la ejecución de este proyecto que ya les decimos nosotros que en estas circunstancias tiene los días contados. Que quizás de eso es de lo que se trata y esas son las intenciones que tienen el Cabildo en lo que a compromiso por una mejora significativa en la gestión de residuos en nuestra Isla.

Pero independientemente del disparate que supone hacer las cosas de esta manera, que ni adrede podría contribuir tanto a desacreditar la gestión de los residuos en Tenerife, está claro que desde el Cabildo han iniciado una desenfrenada huida hacia delante que en absoluto pasa por tener en cuenta la participación de la ciudadanía crítica o la dispuesta a plantarse de manera radical exigiendo el cumplimiento de todos aquellos aspectos del PTEOR que iban antes que la incineradora. Porque es que como con todo, para nuestros responsables públicos los 'antisistema' somos los que exigimos el cumplimiento de la Ley o los que nos plantamos con firmeza frente a la corrupción que siempre ofrece oportunidades sólo para unos cuantos, generalmente a costa de los impuestos y tasas que pagamos entre todos. Ese es el gigantesco contrasentido al que nos enfrentamos: exigir el cumplimiento de la Ley, en este caso del PTEOR, es cosa de los del antisistema del 'no a todo'. Ver para creer.

Foro contra la Incineración
Tenerife

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