Los vacunos generan gran cantidad de metano debido al proceso de fermentación del alimento ingerido: 170 litros por res y día, habiendo quienes afirman que sería más correcto hablar de 300 litros, unos 44 kilos al año. Si en la Tierra existen unos 1.500 millones de vacas y 1.200 de ovejas, la cantidad generada alcanzaría unos 80 millones de toneladas, lo que sumado al que se genera por los excrementos, descomposición de materia orgánica, extracción y combustión de gas natural etc..., la cifra puede ser alarmante. De hecho la NASA ya ha reconocido que el proceso de descongelación de los polos es irreversible, pero ¿sabe acaso la humanidad que este proceso supondrá un escenario de caos y sufrimiento sin igual en la Tierra? Posiblemente aún no.
Sin embargo siempre hubo advertencias al respecto. Siendo una de ellas la que queremos destacar hoy, pues vino desde lo más alto, del Espíritu de Dios, quien hace ya muchos años a través de Su profeta y enviada, Gabriele, advirtió a la humanidad de que debería elegir una forma diferente de vivir, cambiar su forma de conducirse antes de que la catástrofe climática, producida por el ser humano, se cerniera sobre la humanidad. Algunas líneas arrojan luz al respecto: « La atmósfera de la Tierra es el mapa del mundo. Y en verdad os digo que tiene mal aspecto, pues hay grandes superficies que ya están oscuras. El estado actual indica lo que realmente sucederá en la Tierra, un caos sin igual. Aquí y allá la tierra se seca y arde. Los seres humanos sufren lo indecible bajo estas influencias. En las ciudades y en lugares diferentes brotan epidemias. ¿Quién se pregunta ya por ellas? ¿Quién reflexiona hoy sobre ello? El desierto se va extendiendo más y más.»
Advertencias como estas procedentes «desde lo más alto» han estado siempre al acceso de todas las personas desde hace más de 30 años. Tampoco a los científicos que advierten por su parte también desde hace diez o veinte años se les ha hecho caso. ¿Por qué no? Sin duda porque el ser humano no quiere cambiar sus hábitos. Pero qué duda cabe de que se podrían haber reducido las emisiones de metano desde hace algunos años, y con ello haber evitado lo que ya es irreversible, la solución era y es sencilla y al alcance de todos: hacerse vegetarianos.
Mª José Navarro