Pero si bien es cierto que si la Fiscalía se queda con el aspecto superficial (el que vende perfectamente Manolo Fumero en la entrevista de radio que resume el artículo de Diario de Avisos) el asunto podría pasar como una acción del Ayuntamiento cargada de buenas intenciones que se les fue de las manos, no es menos verdad el hecho de que a poco que la policía judicial (en este caso el misterioso Seprona que dicen que opera en el sur de Tenerife pero que a veces uno piensa que sería mejor que emplearan ese dinero en otra cosa más productiva) entre un poco en el fondo del asunto y analice qué tipo de residuos se admitían en ese 'punto limpio' (entre otros venenos o amianto) o el destino de buena parte de ellos y/o de sus cenizas y escorias después de unas delirantes incineraciones patrocinadas por el Ayuntamiento a cielo abierto (que no era precisamente el vertedero de Arico como deja caer Fumero tomándonos a todos por gilipollas), pues pudiera ser que el señor alcalde y líder socialista tinerfeño se vea metido en un berenjenal judicial de consecuencias imprevisibles. Eso sí, no cabe duda que los antecedentes de impunidad en esta materia le dan razones al señor Fumero para echarse el tema a coña, pero tanto va el cántaro a la fuente...
Claro que para que se rompa el cántaro se tendría que cumplir con la Ley, sobre todo con el Código Penal, y es bien sabido que en materia de corrupción y de delitos contra el Medio Ambiente -repetimos que este es un ejemplo de libro- el nivel de conciencia judicial y policial es más bien poco en Canarias en general y en el sur de Tenerife de manera particular, como de todos es sabido y fácilmente constatable simplemente acudiendo al censo de viviendas ilegales consentidas o amparadas por administraciones corruptas. Incluso urbanizaciones enteras como la de La Escalona. No digamos nada de los gigantescos desfalcos de dinero público y privado que han acabado con cooperativas agrícolas tan importantes como la de 'quesos de Arico' o la de Cocarmen (la de las papas de Vilaflor) que también los políticos -entre ellos Manolo Fumero con cargo en plaza- se encargaron de arruinar de manera extremadamente eficaz.
Foro contra la Incineración Tenerife