La inquina de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy y al PP, ha alcanzado niveles de pura esquizofrenia y el argumentarlo oficial del PSOE recoje perlas que sobrepasan ampliamente los modos usuales en democracias desarrolladas. La destemplanza e insulto personal durante el debate televisivo,no fue un calentón ocasional.
Pedro Sánchez extenderá ,en tono menor, su descalificación a Pablo Iglesias pero reiterando que la única línea roja es que Mariano Rajoy no siga en la Moncloa. Una llamada de urgencia para arañar algún voto de los partidos marginales e independentistas.
Hay expectación para ver hasta que punto llegará el desahogo de Mariano Rajoy, que parece aumentar su tensión conforme se acerca el momento de dar respuesta en un hemiciclo hostil y con pataleta radical anunciada.
El presidente en funciones ha dado muchas veces muestra de que es un gran parlamentario y su reacción puede ser muy ácida cuando escuche reiteradas acusaciones de corrupción del PP, de "sus amigos Rato, Barberá y Bárcenas" y del inmovilismo social. La intervención de Mariano Rajoy está prevista para el dia 2, pero se habla de que está montando una réplica inmediata a la intervención de Sánchez y que lo hará en una sala muy cercana al hemiciclo.
Pasado el último acto de la "investidura fallida",salvo sorpresas poco probables, se entra de nuevo en una especie de limbo político.
Los más optimistas dicen que se abre un nuevo periodo de reflexión y revisión en la que todo es posible. Incluso que se besen Rajoy y Sánchez , o que la reconciliación sea de Pablo y Pedro, más fácil esta que aquella.
Son hojas de ruta muy voluntaristas y habrá que conformarse con unos comicios anticipados y que sean las urnas las que den resultados más propicios.
La experiencia del pacto PSOE-Cs debe ser calificada como positiva y si no ha llegado a mayores, a enganchar al PP, además de por el odio africano de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy, ha sido por que nuestros modos políticos tienen ramalazos de fulanismo trasnochado y egoísmos desmedidos.
Si ante los peligros que nos andan rondando de derivar hacia una democracia populista, bolivariana, no acabamos con el fulanismo y las fobias de otras épocas, difícilmente avanzaremos en estabilidad y paz social.
José Luis Poyal Costa
Periodista. Historiador. Profesor Universitario