Diría yo, si pensara en clave especulativa: "no estaría mal acosar la zona hasta acabar con este antiguo negocio, tirar esas casas viejas pagándolas a tres duros y construir pisos de lujo para gente de alto poder adquisitivo. Recuerdo que de niño iba a casa de mi tía –descansa ella en paz, era buena–, que vivía en un portón en la calle 18 de Julio, de este barrio de Arenales, cuya vecindad eran familias trabajadoras y las prostitutas de las casas cercanas, situación por la que, ni mi tía ni mis primas, se dedicaron al oficio. Mucha moralina para venir de quienes viene el asunto. ¿No es más obsceno que este tipo de prostitución, que los niños vean imágenes televisivas donde la humanidad se mata como si fuera algo normal? ¿O que los lleven a visitar los cuarteles e instrumentos bélicos, inculcándole que éstos son para matar a la gente mala, porque la que posee la fuerza es la buena? ¿No es prostitución pescar a un rico o rica para casarse? ¿No hay prostitución y violación dentro del matrimonio, porque la iglesia dice que lo que Dios une el hombre no lo debe separar? ¿No es prostitución si algunas tantas amas de casa se entregan a sus maridos sólo cuando cobran la nómina? Claro que después querrán privatizar los colegios públicos del barrio porque han llegado los ricos y les molestan los pobres. Es de entender que si la zona es bulliciosa o conflictiva hay que vigilarla, por el derecho que todos los vecinos tienen al descanso, pero eso se hace con la presencia policial y multando o deteniendo a los perturbadores. Lo de las cámaras es ahuyentar a los potenciales clientes de los prostíbulos, para no tener que hacerlo, según alegan, como en Barcelona, multando a los usuarios, que tampoco sé qué eficacia ni fin tiene. En el siglo XVI, en "Las Palmas de Canaria", ya existía una mancebía cerca de la ermita de San Telmo, y el Gobierno Civil de entonces cobraba impuestos a las putas, a través de un pesquisidor que controlaba el numero de ocupaciones de cada una de ellas, siguiendo la actividad entre la vecindad sin conflicto alguno y contribuyendo, las mancebas, religiosamente a la hacienda pública. No sé si han evolucionado o retrocedido, pero, a mi juicio, los políticos de antaño eran más progresistas y sensatos que los actuales. La profesión más vieja del mundo no hay que criminalizarla, hay que dignificarla... ¿No lo hace algún país de la Comunidad Europea más avanzado que esta colonia, que este gran prostíbulo político donde la degeneración es el pan de cada día?
Si para su partido, señor Claudio, la solución para pagar la deuda es reflotar la economía sumergida –las fortunas sumergidas sí que no las afloran ustedes– ya tienen por donde empezar, sin necesidad de inspectores, pues las trabajadoras del sexo están a la luz pública, sin nada que esconder y mucho que enseñar. Se lo digo en serio: que se den de alta como autónomas o en forma de cooperativa, que paguen su seguridad social y sus impuestos y que obtengan los beneficios de la salud y la jubilación. Preparen las calles para el menester, con frontis al estilo arquitectónico Néstor, y le garantizo que hasta algunos turistas de alto standing visitarán el lugar en tartana. ¿No cree usted que las cámaras habría que colocarlas en los plenos y en los despachos, para que los ciudadanos vean bien lo que pasa y hacen los gobernantes? Quienes único están bajo sospecha porque han perdido toda la confianza del pueblo son la casta política, la judicial, la bancaria... Al mínimo despiste le roban ustedes la ayuda a las dependencias, la cobertura sanitaria a los inmigrantes y nativos mayores de 26 años, atracan a los pensionistas, suben los impuestos indirectos... y ahora, intentan hasta cortarle el pene a los que quieren evadirse de esta tortura yéndose de "niñas". ¡Deje respirar a las PIMES, hombre!, en este caso a las del sexo, y ponga una cámara en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Usted me entiende: a esos jueces que se reunieron de forma poco ortodoxa, yo diría que subrepticia, para arreglar la papa caliente que le devolvió el Tribunal Supremo, referente al caso Canódromo, cuestión que resolvieron dando cerrojazo al expediente, con una sentencia que no tiene forma ni fondo, para no enfrentarse a la casta política ni empresarial. Algo raro hay, pues, a estos, nunca les ha temblado la mano para mandar a la cárcel a cualquier desgraciado que roba un saco de cebollas, o a tantos enfermos de la droga, y les tiembla el cuerpo entero cuando deben hacerlo con los políticos, banqueros o grandes empresarios. Pongan otra cámara en el caso Tindaya, otra en el caso IFEM, en la RIC, en la parcela de la CICER, total, que el presupuesto general del estado se lo llevaría íntegro el coste de las cámara.
No se busca el bien colectivo sino el particular. Si se descentraliza la prostitución de ese lugar se esparcirá por diferentes puntos de la capital, con el riesgo que eso conlleva para la integridad de estas personas y el peligro de insalubridad que supone ¿o es que piensan llenar Canarias de cámaras? No me extrañaría nada: cada vez estoy más convencido de lo que dice Daniel Estulin en su libro "La verdadera historia del Club Bilderberg".
Señor, Claudio Rivero, si escuchara usted mi canción "Mª Magdalena" se hubiera visto retratado. Deje que los pobres que no tienen pareja echen un polvito de vez en cuando, hombre, eso es calidad de vida; haz el amor y no la guerra, el ejercicio no es tan nocivo. ¿Es que no es un puterío público e institucional el carnaval?... La fiesta de la carne, se llama. No sea retrogrado, le sugiero que proyecte algunos prostíbulos modernos, de cara al público, en Las Palmas de Canaria, para que también las mujeres que tienen esa necesidad fisiológica y no gozan de otra cobertura, o para las tantas que se ven arrinconadas y desabastecidas por culpa del fútbol, tengan un lugar digno donde acudir. En la misma administración, sobre todo las jefas –me imagino que como en otros entornos laborales, y las siguientes son frases de mujer– a las de mal genio y desabrimiento les llaman las mal folladas o desfolladas, bríndeles usted esa oportunidad y verá que rendirán, armoniosamente, a ritmo trepidante y la "prima de Diego" bajara de ramplón porque se mueve la economía.
Isidro Santana León