Jueves, 18 de Octubre 2018 

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06 Sep

Hace unos días, La Provincia publicaba una noticia bajo el titular "Ocho de los últimos diez dictámenes dan a la razón a los vecinos en la petición de indemnizaciones por caídas, inundaciones o accidentes por aceite en la carretera". En ella, el Consejo Consultivo de Canarias (CCC) suspendía al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en la conservación y el cuidado del espacio público, en particular en el cuidado de las calles, que es donde se concentran la mayoría de las reclamaciones por daños realizadas por los ciudadanos, según los últimos diez dictámenes emitidos por el órgano consultivo.

De esos diez expedientes, uno obliga a pintar el coche – que la empresa contratada para el mantenimiento de señales de tráfico salpicó de otro color – a un particular, por un importe de 6.500 €. En otro, más grave, una vecina denuncia haberse caído en una "ranura" entre el alcantarillado y el bordillo de la acera. El CCC recomienda una indemnización de 15.000 €. En un tercer caso, un residente demanda 34.588 € por meter el pie en un socavón cuando se disponía a coger la guagua, caída que le ocasionó contusiones que le hicieron estar 362 días de baja. Vías y Obras municipales había detectado la falta de la baldosa en diciembre de 2015 y el vecino se cayó el 16 de febrero de 2016. El Ayuntamiento arregló el desperfecto siete días después.

Y como esos casos, otros más que no relato para no cansar al lector. Pero es evidente que el mantenimiento de las calles de nuestra ciudad deja mucho que desear. No hay nada más que darse un paseo por las calles para ver los bordillos de acera rotos, las baldosas rajadas o ausentes, los baches en el asfalto...

No sé si el nivel de averías en nuestras calles es mayor o menor que el de las calles de otras capitales como Madrid, Sevilla o Barcelona, pero lo que sí puedo decir es que es preocupante. Tanto como el de la cantidad de obras que, simultáneamente, se están llevando a cabo en los últimos meses en nuestra capital – casi siempre en nuestras calles – y que hacen que, en algunos barrios, Las Palmas de Gran Canaria se parezca a Srebrenica, municipio de Bosnia Herzegovina, durante la guerra de los Balcanes.

Para que se hagan una idea, éstas son algunas de las obras que se están haciendo nuestra ciudad: en el barrio de San Nicolás, en el Parking de San Bernardo (en esa calle y en primero de Mayo), en la calle Blas Cabrera Felipe (Metroguagua), en la calle Galicia y Mercado Central (Metroguagua), en Mesa y López (Metroguagua), en las calles California, Perú, Salvador, Almansa, Lepanto, Párroco Francisco Rodríguez, Covadonga y Numancia (todas ellas en Guanarteme, por estar siendo peatonalizadas), la construcción de la Pasarela sobre la autovía, el tercer tramo de la peatonalización de Luis Morote, la obra de la segunda fase del Parque Marítimo en el Parque Santa Catalina, las obras de canalización en Juan Rejón, el acondicionamiento de viales en Tamaraceite Sur, y además la reposición de viviendas en Tamaraceite.
Después de tres años de mandato municipal, pareciera que el gobierno tripartito de nuestra ciudad hubiera enloquecido con las proximidades de las elecciones en mayo de 2019 y se hubiera lanzado a hacer obras a todo trapo, para conseguir réditos electorales. Si así fuera, no sé quién es el estratega que ha diseñado el plan de obras, pero si sé que se ha equivocado. No se pueden acometer tantas obras simultáneamente, sin que los vecinos se harten de tener la ciudad agujereada de cabo a rabo.

Además, se están dando las circunstancias en alguna de ellas – concretamente en las de la Metroguagua en la calle Blas Cabrera Felipe – en la que las obras llevan paradas desde hace dos meses porque la empresa adjudicataria (Joca Construcciones e Ingenierías) ha abandonado las mismas. Dicha empresa consiguió el contrato tras ofrecer una importante reducción (del 42,8%) sobre el precio de licitación. La obra salió al concurso por 6,7 millones de euros y Joca ofreció 3,82 millones de euros. Habría que recordar al concejal de turno que nadie da duros a cuatro pesetas y lo normal es que esa "rebaja" se hubiera calificado de temeraria y el Ayuntamiento (o Geursa o Guaguas Municipales) la hubiera desestimado. Pero parece que las prisas pueden más que la lógica...

Otra obra, que también ha traído de cabeza a los vecinos, es la peatonalización de las calles California, Perú, Salvador, Almansa, Lepanto, Párroco Francisco Rodríguez, Covadonga y Numancia. También ha estado paralizada durante algunas semanas, después de levantar el asfalto de todas las calles, pendientes de unas tuberías que no le han llegado a la contratista. Mientras llegan las tuberías, los vecinos no pueden acceder a sus garajes y la sensación de falta de planificación es la comidilla de todos.

Algunas de estas obras se han prolongado demasiado, y han afectado a los pequeños comerciantes del barrio, como el caso de las obras de la Metroguagua en la calle Galicia y cercanías.

A las obras indicadas, según anuncia el Ayuntamiento, se van a unir otras en varios barrios de nuestra ciudad, parece ser que con la finalidad de ser inauguradas antes de las elecciones del próximo mayo de 2019.

¿Quién le habrá dicho al estratega municipal que ha planificado las obras en el último año de mandato que así se ganan las próximas elecciones municipales?

Teniendo en cuenta los dictámenes del Consejo Consultivo de Canarias que comentaba al principio, sobre las caídas, inundaciones o accidentes en nuestras calles, ¿no sería más importante revisar las calles, de una punta a otra de nuestra ciudad, y reparar los desperfectos para evitar las caídas, inundaciones o accidentes de los ciudadanos? Igual el estratega municipal considera que así no obtienen réditos electorales, pero seguro que los ciudadanos estarían más seguros.

Eusebio Bautista Vizcaíno

Ex-concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

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