Eso pese a las majaderías de los adulones de los estibadores que han sido cómplices necesarios las más de las veces en el desmantelamiento programado del puerto de Santa Cruz donde Ignacio González pretendió construir playas sin que nadie tuviera el arrojo necesario para contestarle con una contundencia proporcional a semejante nivel de desatino por ser vos quien sois.
Y aquí estamos, con un puerto en Santa Cruz que ya no es puerto ni es nada (¡el propio alcalde salió en 2003 hablando de saturación cuando está a menos de un 30% de capacidad!) y un desastre ambiental en Granadilla que hasta los propios informes periciales pedidos por los jueces (que después oportunamente han mirado para otro lado también) dicen que será inoperativo buena parte del año por el terrible viento que habitualmente azota la zona. No digamos nada en el caso de que alguien pretenda manipular contenedores ahí a 40 metros de altura porque puede ocurrir de todo.
Que fíjense ustedes por donde va a resultar que ahora los del 'no a todo', que fueron los únicos que en estos últimos años han dado la cara en contra del puerto de Granadilla pero siempre basándose en las posibilidades no explotadas del puerto de Santa Cruz, están siendo imitados por plataformas creadas por los sectores cercanos al poder recogiendo firmas y anunciando movilizaciones a favor de algo que ellos mismos se han cargado sin consideraciones de ningún tipo a favor del pelotazo inviable de Granadilla. Un triste panorama que tendría hasta gracia si no fuera porque estos personajes han puesto en jaque las posibilidades de futuro de la isla de Tenerife al apostar por las corruptelas frente al interés general, como casi siempre.










