Y ya les digo yo que podrán ustedes recorrerse la práctica totalidad del mundo desarrollado -y más allá- y en ninguna parte, jamás, podrán presenciar espectáculo semejante. Un equipo de gente perfectamente organizada que para a todos los coches que se dirigen al punto limpio, en plena calle, para preguntarles por el tipo de material que llevan y, en caso de ser de su interés, proceder a descargar ellos mismos (cosa que no te hacen en el punto limpio oficial donde el propio usuario tiene que poner las cosas en cada contenedor) todo el género en plena calle donde otros llevan a cabo la selección de los diferentes materiales aprovechables, yendo el resto a parar al contenedor cercano o al propio punto limpio oficial donde los trabajadores de Simpromi contemplan atónitos cómo les vienen a traer lo que no tiene valor alguno.
Varios meses han transcurrido ya y el Ayuntamiento de La Laguna tiene claro que mirando para otro lado se evita unos cuantos problemas (obviamente es mejor tener a esa gente allí que reclamando trabajo y comida en el Ayuntamiento) y al Cabildo, al que en el fondo todo esto del Plan de Residuos les importa una mierda, a verlas venir porque hace ya mucho tiempo que trabajan bajo el criterio de 'cuanto peor mejor' para justificar la incineradora que es lo único que les importa de todo esto porque es donde se mueve dinero en cantidad (todo esto son miserias al lado de los 30.000 millones de las antiguas pesetillas que cuesta la freidora industrial que habremos de pagar todos religiosamente en el recibo de la basura si la sensatez no lo remedia que no tiene pinta porque aquí no hay ningún Bildu a la vista) y de ahí que planteamientos clave del PTEOR como la red de puntos limpios, las plantas de compostaje comarcales, la planta de triaje de envases del área metropolitana, el quinto contenedor de materia orgánica... duerman el sueño de los justos pese a que hemos pasado con creces el ecuador del periodo de vigencia del plan (2008-2016).
En definitiva, estimados amigos, lo mismo de siempre pero con unas características muy reveladoras en este caso. Esta actividad alegal y peligrosa que se lleva a cabo en estas condiciones a las puertas de un centro oficial de tratamiento de residuos (sin atender a control de salud laboral o ambiental de ningún tipo y que las administraciones permiten porque probablemente si esos residuos caen en sus manos el destino sería mucho peor y probablemente no se recuperaría absolutamente nada) pone de manifiesto que en la gestión de los residuos hay unas grandes posibilidades en lo que a la creación de empleo y generación de riqueza se refiere y así lo están demostrando estos recuperadores informales frente a una administración cada día más inoperante y corrompida. Acaso, ya se los digo yo, lo que proceda es cederles a estas personas -o a otras que se dediquen a lo mismo- la gestión de los puntos limpios con una mínimas garantías y echar de ahí al Cabildo (o a Florentino Pérez) que ha demostrado en este caso y en otros muchos que están a cualquier cosa menos a lo que tienen que estar, que no es otra que la de buscar una gestión sostenible de los residuos que por lo que se ve funciona de puta madre sólo en aquella fracción de la basura que no pasa por sus corrompidas manos, como están demostrando los recuperadores informales del punto limpio de Las Torres de Taco, que mañana o pasado les hablaremos del otro punto limpio del área metropolitana, en del Jagua -mal llamado de San Andrés- donde el caos sí que es de marca mayor. El de Taco está más limpio que nunca gracias a esta gente.
Y para que todo quede muy clarito, que me conozco a esta chusma que nos gobierna de esta forma tan disparatada y sin asumir jamás la responsabilidad por la que supuestamente cobran unos sueldos multimillonarios, nosotros estamos a favor de los recuperadores que hacen lo que las administraciones se han mostrado como incapaces de afrontar, y visto lo visto lo que pedimos es que les abran las puertas del punto limpio, de ese y de los pocos más que hay, y que no tengamos que presenciar ese espectáculo lamentable en la vía pública porque eso no es en absoluto razonable en los tiempos que corren. Recuperadores sí, políticos y técnicos irresponsables y corrompidos que sólo apuestan por el más de lo mismo ¡a la puta calle!










