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06 Ago

EL FUEGO OTRA VEZ (cosas que ocurren en agosto)

Pues sí, una vez más alguien le pegó fuego al monte, a los árboles vivos, a lo nuestro de verdad. Y de nuevo por duplicado: en La Palma y en La Gomera, casualmente. Tal vez las dos islas con mejor masa arbórea hasta ayer como quien dice y que continúan quemándose. Una barbaridad.

Hagamos pues un apartado medio cursi para decir que hay una novela escrita y editada que se llama "El collar de caracolas", obra de un gomero ilustre, don Félix Casanova, padre de un escritor que se fue tiernito, homónimo, que escribió "El don de vorace", casi una premonición de lo que acontece en este momento dado. Por lo de voraz, como las llamas que destruyen lo mejor que tenemos. El libro citado en el primer lugar del párrafo anterior alude a un romance entre Gara y Jonay (nombre de gráciles puntales de la lucha canaria) y que es el bosque encantado que se quema ante la impotencia (...) de los que vivimos acá. Patrimonio de la Humanidad, milenario; una obra de arte que debería estar mejor vigilado y no lo está. Y Garajonay se quema.

Y se vuelve a quemar por duplicado, sin que nada ni nadie corrija esta barbarie, en una época en lo que está de moda lo que llaman tecnología: el móvil, el ordenador y sus derivados que deriva en el analfabeto/a que sólo lo usa para chatear con hombres maltratados o viudas alegres que, a lo peor, son los que se muestran indiferentes ante el fuego. Los que arrojan la colilla al piche como si nada o los que escupen en el suelo, costumbres o tradiciones que aún se pueden ver en esta tierra que era (...) un vergel de belleza sin par, versión Alexis. Cada día. Todos los días (hay que repetirlo porque se repite cotidianamente), el malandraje hace uso de su libertad para ensuciar sin que sea consciente de que es, en el fondo y en la forma, un malandro Y lo es. Un medio feto con la camiseta de Brazil en su torso aborigen y zapatillas de marca, ojo. Que fuma y demuestra que la ley anti tabaco – que está bien, porque es saludable – ha quedado en nada porque el humo de los incendios ha hecho más daño que todos los millones de cigarros que se han dejado de fumar. Y yo soy un fumador empedernido que, posiblemente, moriré de paro cardiaco, como siempre ocurre, versión Santa Lucía.

Como la poli que está en las carreteras donde no hay monte, pero que vigilan y multan a los coches y que, sin embargo, el monte está desprotegido. Con vigilancia, creo, sería muy difícil que un perturbado subiera arriba. No sé si me explico. Y todos saldríamos ganando, unos más que otros, naturalmente. O sea: vigilar los accesos a nuestros montes que es más fácil y más barato que multar en la autopista. Pienso.

Pues el mismo maleducado que tira la colilla, lleva muchos días hablando de que no se limpia el monte, que no dejan recoger el pinocho (...), que ya no hay retamas, etc....todo ello es folclore barato del que jamás ha subido al Teide ni le interesa o del que lleva un mes sin ducharse, que es igual o parecido. Es el vasallo que viendo quemar la Gomera hace lo que hace, sin pensarlo.

Veo pasar a una caravana de Jeeps Safari que no se sabe, o sí, a dónde van. Y el del bar me dice que son rusos que tienen alto poder adquisitivo. Rusos que antes eran como diablillos con cuernitos y casi de color rojo, como el fuego. Y gastan y consumen, como las llamas. Turismo de calidad.

Y escucho, en medio de la noche, la traca de voladores de la enésima fiesta veraniega. Aplausos.

No veo la hora de que pegue la liga de fútbol y menos mal – ya se dijo – que Kaká se queda., gracias a dios.

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