Los peces están considerados entre los primeros seres vivos que poblaron el planeta, pero también como seres vivos más bien inferiores y menos desarrollados. De hecho hay restaurantes que incluyen a los peces en el menú vegetariano, es decir que hay muchas personas que no consideran a los peces como animales. De forma correspondiente se cuestionó durante mucho tiempo si los peces podían sentir dolor, puesto que la opinión oficial era que los peces no disponían de un sistema nervioso transmisor del dolor.
Pero en 2003 científicos de la Universidad de Edimburgo descubrieron que la trucha arcoiris tenía en su cabeza 58 receptores del dolor y esto fue solo el comienzo. Después se descubrieron receptores del dolor en salmones, carpas y esturiones. Más tarde investigadores españoles descubrieron en los peces estructuras cerebrales semejantes a las del ser humano, como la amígdala cerebral y el hipocampo. Con todo ello se puede afirmar que estos seres vivos poseen estructuras cerebrales para sentir dolor y miedo. Lo que evidentemente al sector pesquero le cuesta aceptar sin más.
A pesar de esto los defensores de los derechos de los animales no suelen tener mucho éxito en su defensa de los peces, cuando lo cierto es que el trato del ser humano para con ellos puede considerarse como brutal. Un estudio publicado en la revista «Ciencia aplicada del comportamiento animal» en el que se investigó cuánto tiempo dura la agonía de los peces cuando se cubren con hielo, vino a demostrar que ésta puede durar más de 14 minutos. Pero el sufrimiento comienza antes, cuando las redes son sacadas del mar y muchos peces son aplastados o desgarrados. Cuando por fin son golpeados contra la borda del barco se asfixian agónicamente, y la mayoría de las veces se les extraen las entrañas estando aún vivos.
Si tal cómo demuestra la ciencia los peces sufren y sienten miedo, y si como sabemos igualmente también a través de la ciencia moderna, ninguna energía se pierde, deberíamos preguntarnos ¿cuál es la cantidad de energía, procedente del sufrimiento animal infringida por el ser humano a los seres vivos de este planeta? ¿Dónde estará tanto dolor acumulado? ¿Tendrá consecuencias sobre la especie humana? En base a la acción y reacción, es decir a la ley universal de causa y efecto, algún día vendrá a la humanidad aquello que esta ha causado a los reinos naturales y al planeta Tierra.
Mª José Navarro