Pero el tinglado este de DISA metida al negocio subvencionado (porque la clave de todos estos pelotazos es que los pagamos entre todos para el beneficio de unos cuantos) de los biocombustibles viene de viejo, concretamente en 2007 Ricardo Melchior anunció públicamente que iba a sembrar en Senegal una planta venenosa para producir combustibles en Tenerife. Por supuesto que de eso no salió absolutamente nada, pero han seguido intentándolo hasta conseguir trancar del ministerio de José Manuel Soria ¡imagínense semejante defensor de las energías renovables! nada menos que nueve millones de euros de todos nosotros para que hagan su negociete quemando plásticos en ausencia de oxígeno para convertirlos en una especie de biodiesel.
Y claro que aquí hay muchos intereses escondidos, que como casi todo algún día se sabrá, pero el hecho es que el Cabildo de Tenerife, aún obligado por el propio Plan de Residuos (PTEOR), no ha dado ni un solo paso para fomentar el uso de bolsas reciclables o de papel y mucho menos para penalizar la generación de este tipo de residuos. De este modo, mientras el mundo entero camina hacia la reducción o a la práctica prohibición del uso de bolsas de plástico, en Tenerife no sólo apoyamos proyectos de estas características sino que, lo que es muchísimo más grave, garantizamos el negocio del plástico por décadas porque no sólo no vamos a apostar por la reducción de éstos sino que hemos convertido a este peligroso e insostenible residuo en una fuente de negocio para DISA. Otros que se apuntan a ponerse morados con nuestros residuos, que hasta el biogás del vertedero se lo van a regalar a otra empresa instalada en el mismo cuando nosotros hemos invertido una fortuna para convertir ese biogás en electricidad.
Pero independientemente de que lo más grave de todo esto no es que se mamen las perritas públicas los listillos de siempre, ni que se vayan a apoderar de nuestros residuos como si nos estuvieran haciendo un favor para su negociete (no me extrañaría que hasta les tengamos que pagar por ello), la triste realidad es que estamos apostando por industrias que para nada tienen que ver con el desarrollo sostenible sino que, en este caso, nos encontramos ante la apuesta pura y dura por los combustibles fósiles que es de donde proceden los plásticos. Igualito que lo que están haciendo con el gas mientras se rasgan las vestiduras por unas prospecciones petrolíferas que todos sabíamos que no llevaban a ninguna parte. Eso independientemente de la contaminación difusa -o no tanto- que acarree todo este proceso, asunto que está por ver.
Hace ya varios años que esto viene caminando y, de este modo, el Cabildo de Tenerife ha ido enterrando separadamente las balas de plástico film en el vertedero de Arico. ¿Qué podemos esperar de una institución insular que está obligada a favorecer la reducción en el consumo de plásticos y que enfoca sus acciones hacia el fomento a toda costa de la presencia de éstos en nuestros residuos? Vicenta Díaz dio pistas en su día de lo que estaba ocurriendo en ese Cabildo y cómo se confunde tan fácilmente el interés general con el de unos cuantos listos o, como decía el ínclito García Ramos, "la política con los negocios".
Foro contra la Incineración Tenerife