Soria advierte de que Rajoy "piensa mucho los cambios y aconseja no especular". También admite que "no es un buen momento para el PP". El reflejo de todo esto se ve claro en esta época en que la política parece reducirse a formalizar pactos. De forma que vemos acercamientos y alejamientos entre fuerzas políticas de cualquier signo o color, sin escrúpulo ninguno. Dejando sólo de lado a los que llevaron a cabo la política laboral que inició el PSOE y la política que acuñó el término "pobreza energética".
El ministro que, seguramente aconsejado, ya no lleva aquel bigote hitleriano, ahora muestra más prepotencia que antes. De hecho, cada vez ha mostrado más y más, igual que "el barbas" que idolatra.
Lo que sí que ha declarado el susodicho es que él no se va. Y, repito, nosotros tan contentos. Aunque si cambiaran las tornas, se vaya o no Soria, siempre quedará Rajoy. Pero además, para los que demandamos más soberanía, siempre quedará España; sus cómplices de Coalición y la rueda de repuesto de Román Rodríguez que reaparece teñido de canario con un discurso social. Pero para el que ninguna organización se descarta para pactar, para quién nadie "mancha", a excepción del señor sin bigote del traje negro, que parece empichado por vocación.
Pedro M. González Cánovas
Miembro de ANC