Este tipo de incidentes serían impensables en Francia, por ejemplo, donde no nos imaginamos que se silbe durante la audición de La Marsellesa.
La soluciones hay que tomarlas antes y no después, Antes porque se preveía. Incluso ciertos colectivos decían a bombo y platillo que iban a repartir miles de silbatos como así fue. Además, cuando esos espectadores empezaron a faltar al respeto al Himno, se tenía que haber suspendido el partido y se tenía que haber jugado a puerta cerrada en fecha posterior. Así de simple.
Estas afrentas hipócritas y contradictorias son un síntoma de inmadurez de una parte de la sociedad en la que los valores éticos y culturales brillan por su ausencia.
Jesús Manuel Díaz Lorente