Se acaba una etapa, es cierto. Fuera de política en activo, sí, pero no alejado de mis conciudadanos. Porque esté donde esté, ya sea en mi trabajo como funcionario o en Hermigua donde paso todo el tiempo que me es posible, siempre tendrán las puertas abiertas para hablar y tratar de mediar en aquello en que yo pueda ser útil.
En cierto sentido termina una legislatura para mí con un sabor agridulce. Muchas cosas me han pasado, buenas y malas, de dimes y diretes, pero nadie me podrá decir que no he sido coherente. Hoy muchos hablan de coherencia, pero no la practican. Dije que haría una oposición responsable y constructiva y ahí están los resultados: mociones, preguntas, iniciativas... Algunas cristalizaron; otras no. Lo importante es que siempre he antepuesto el interés general a cualquier otro. Y con eso quiero quedarme.
Despedirse nunca es fácil. Por eso no quiero decir adiós, sino un hasta pronto. Si van por Hermigua, por el barrio de Las Nuevitas, busquen una casa roja. La puerta estará abierta y el café preparado. La política no se hace cada cuatro años. Los ciudadanos de a pie también la construimos. Y yo ya soy uno más.
Gracias por todo.
José Ramón Medina