Jueves, 17 de Octubre 2019 

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14 May

No soy teldense de nacimiento. Corría el año 1993 cuando mi mujer y yo recalamos en la Ciudad de los Faycanes. En aquellos años ya Telde se había convertido por derecho propio en uno de los motores de la isla de Gran Canaria. Además de ser conocida como la "ciudad del mueble" era notable su tremendo auge económico gracias a la proliferación de áreas industriales, su apuesta por el comercio y su deseo de convertirse en la Gran Ciudad que fuera orgullo de todos los teldenses...

Posteriormente vendrían el desarrollo de La Mareta como gran área comercial, las grandes infraestructuras que darían forma a la ciudad, como la Avenida del Cabildo, su boulevard central, la expansión hacia el este, el desarrollo de la zona costera, los grandes parques que, en el caso del Parque de San Juan, llegó a ser el más grande de Canarias durante un tiempo hasta tal punto que en Las Palmas de Gran Canaria proyectaron uno deprisa y corriendo para que fuera "más grande" aunque acabó siendo una simple pradera de césped...

Nos convertiríamos en referente con rotondas que serían auténticas obras de arte, con la planificación del desarrollo urbanístico que modernizara la ciudad, con apuestas decididas por la Cultura, con nuevas áreas comerciales, con una decidida apuesta por la peatonalización (algo que no se entendía del todo en aquel momento y que hoy es la base del desarrollo de toda ciudad diseñada para sus habitantes), con paseos a lo largo de nuestra costa y un mimo especial hacia nuestras playas...

Todo eso lo viví con los ojos de quien llega desde fuera a una Ciudad en constante desarrollo, en constante avance para ser más habitable, más "amigable" para la convivencia de sus ciudadanos. Una Ciudad envidiada (en el buen sentido) por habitantes de otros municipios...

Sin embargo, llegado el momento todo se truncó. Por intereses particulares de unos pocos la que era Ciudad "motor" de la isla se convirtió en noticia en titulares por casos de corrupción, por la desidia en la gestión, por el abandono, por la acumulación de deudas...

Se intentó posteriormente, cuando la tormenta principal parecía haber pasado, devolver algo de dignidad a esta Ciudad. Pero había llegado la crisis que asoló no solo al Estado sino a medio planeta y los esfuerzos no fueron recompensados en su medida. Además, incomprensiblemente, se volvió poco después a una situación similar a la anterior que no hizo sino agravar las deudas, volver a la desidia y al abandono, y desprestigiar aún más el buen nombre de Telde llegando a ser el segundo municipio más endeudado de toda España, tan solo por detrás de Madrid...

Parecía que era imposible salir de ese atolladero. Que Telde no volvería a ver la luz de la esperanza ni a recuperar su buen nombre. Pero algunos lo intentaron. Decidieron sacar a la Ciudad de los Faycanes del atolladero en que los desaprensivos, los egoístas, aquellos incapaces de velar por la Ciudad que habían prometido defender la habían metido...

Algunos se apartaron del camino rápidamente. Temieron que la dificultad de la labor puediera perjudicarles personalmente y prefirieron mirar "desde fuera". Dedicarse a criticar en vez de arrimar el hombro. Primar sus intereses particulares por encima de los de la ciudadanía...

Y, contra todo pronóstico, Telde salió del agujero. Telde ha vuelto a convertirse en una Ciudad apreciada por los inversores. Una Ciudad a la que el desarrollo está volviendo. Donde vuelven a construirse viviendas porque la gente desea vivir en ella. Una Ciudad que estuvo a punto de ser intervenida por el Estado y que ha sabido salir de la enorme losa que la pisaba. La asfixiante deuda ha sido casi liquidada. Por fin esta Ciudad va a poder invertir sus recursos en lo verdaderamente importante: sus ciudadanos...

Ahora que la tormenta ha pasado, que los negros nubarrones se han alejado, los mismos que se escondieron tras las piedras, los que huyeron despavoridos ante la magnitud de problemas, e incluso algunos que jamás han movido un dedo por esta Gran Ciudad intentan aprovechar el buen momento para presentarse como "garantes" de Telde. A lo bueno, a lo fácil, todo el mundo se apunta. A lo malo, a resolver los problemas, solo se apuntan quienes tienen verdadera vocación de servicio...

Cuando los más decididos decían que Telde tenía solución no se equivocaban. Solo hacía falta empeño. Ahora toca continuar el trabajo...

Angel Rivero García
www.encanarias.wordpress.com

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