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21 Oct


Los amantes del buen cine recordarán la película Sexo, Mentiras y Cintas de vídeo (Sex, Lies
and Videotape), ópera prima del director Steven Soderbergh, de 1989, que ganó la Palma de Oro del
Festival de cine de Cannes. Cuenta la historia de un hombre que graba mujeres hablando del sexo y
su sexualidad, y su impacto en las relaciones de un matrimonio en crisis y en la hermana menor del
marido. Es una película llena de simbolismos. Es la historia de cuatro personajes inseguros,
distantes y mentirosos. El sexo es el tema tabú, la fuerza instintiva de las relaciones en la intimidad;
las mentiras y la ocultación de la verdad son las infidelidades y la hipocresía, como símbolo de
protección; y luego están las cintas de vídeo, donde sale a la luz las verdades que no se atreven a
decir a la cara. Pero no voy a hablar de la película, sino de una "nueva versión", por desgracia real,
como parodia de lo que está pasando en La Palma con la gestión política y científica de los gases en
Puerto Naos y La Bombilla.


Ciertamente, en la isla se habla mucho de los gases y, a la vez, se habla poco. No se habla de lo
que se tiene que hablar, de las soluciones. Se habla de prohibiciones, exclusiones y,
exageradamente, de gases letales. Usan, como yo llamo, la estrategia del miedo. Se ha convertido en
un tema tabú para las administraciones. Para la ciudadanía de Puerto Naos y La Bombilla, los gases
son la metáfora que está asfixiando sus vidas. Los gases es el argumento principal sobre el que giran
toda una trama de mentiras y falsedades. Muchas mentiras y muchos silencios también. La verdad
está encadenada por las decisiones, escritas o no, en las actas secretas o en los audios; las actas de
las reuniones del PEVOLCA, y del PEINPAL, de sus comités asesor, gestor y científico. Hay
cremalleras que cierran bocas y bocas que hacen crecer narices.
No valen ya las excusas ni el discurso del miedo y la exclusión. Detrás de las mentiras y los
silencios hay nombres y apellidos. Son las personas que no quieren aportar soluciones. Son
personas que viven del dinero de la ciudadanía. Son personas que se esconden en sus torres de
marfil. Son políticos y también científicos que, en otras reuniones menos formales, hablarán de lo
que hay que decir y lo que no hay que decir. Políticos y científicos que hablan a los medios, con
historias que ya no nos creemos. Ahora toca que se pongan ante la máquina de la verdad. Sacar a la
luz los audios y sacarles los testimonios de la verdad, la certeza y las soluciones.
Los gases, en realidad, el dióxido de carbono, CO 2 , lo han convertido en un tema tabú. Es un
asunto cuya mención viene acomodada de palabras como evacuación, exclusión, peligro, asfixia,
prohibición, letalidad, muerte... Políticos y científicos institucionales lo han convertido además en
una moneda de cambio, con dos caras: la cara A, que trata de lo que se deciden en las intimidades
de los despachos políticos y reuniones secretas; y la cara B, lo que se dicen en los medios, plagado
de mentiras e hipocresía. Sin embargo, muchos vecinos y vecinas, en estas últimas semanas, han
podido demostrar, con numerosas fotos y vídeos en las redes, que en sus viviendas y negocios,
utilizando medidores comerciales pero fiables, en interiores la concentración de CO 2 es inferior a
1000 ppm en prácticamente todos los casos. E incluso, la mayoría miden valores más normales que
en otros lugares de su actual residencia.
La ciencia institucional, aunque solo sea INVOLCAN, ha querido dar la cara ante las
desvergüenzas de la clase política, los ayuntamientos de Los Llanos de Aridane y Tazacorte, el
Cabildo de La Palma, el Gobierno de Canarias, y también el Gobierno de España. Uno no sabe si ha
sido para lavar su desacreditada imagen o para destapar más mentiras. Las administraciones
públicas siguen adoptando decisiones con argumentos tal baldíos como que, "hacemos lo que digan
los técnicos". Utilizar a la ciencia como escudo no hace sino acrecentar su hipocresía. Las
administraciones nos tratan, porque me incluyo, como súbditos, más que como ciudadanos. El
presidente del Cabildo, el Sr. Hernández Zapata, es uno de los responsables más evidentes de las
mentiras. Pero hay más nombres. A la cabeza de esta complicidad también están la alcaldesa de Los
Llanos de Aridane y el dúo de alcaldes de Tazacorte. Y, evidentemente, todo el equipo de gobierno
del Cabildo, de PP y PSOE. Y algunos técnicos del Cabildo, que además reciben medallas. Entre
ellos, el responsable insular de emergencias, Rafael García Martin, el autor "material" del decreto, y

Amílcar Cabrera, que incluso osa menospreciar a los que lo perdieron todo con el volcán. Del lado
de la ciencia, el órgano científico responsable por ley, el IGN, calla, cuando son los responsables de
la vigilancia de los riesgos volcánicos, pero por omisión, nos mienten. INVOLCAN se ha atrevido a
humillar a muchos vecinos. Después de nueve meses, asombrosamente, nos quieren "demostrar"
que, ventilando las viviendas los valores de la concentración de CO 2 bajan significativamente a
niveles habitables.
Alguien pensaría que soy muy duro con esta "acusación " de mentirosos. Pero todo esto tiene
una argumentación filosófica. La filósofa Hanna Arendt ya nos decía , en su ensayo "Verdad y
Política", que "jamás la verdad y la política nunca se llevaron demasiado bien, y que nadie puso
nunca la veracidad entre las virtudes políticas". Arendt, que hizo este ensayo a raíz de la
controversia que suscitó la publicación sobre el juicio al nazi Eichmann, nos expone de manera
magistral, que "la mentira es además una herramienta necesaria y justificable no solo para la
actividad de los políticos y los demagogos, sino también para el hombre de Estado." La
argumentación de Arendt encaja muy bien en el tema de los gases. Esa mala relación entre verdad y
política ya la explicaba en mis anteriores artículos, aludiendo a los "temblores" y "servidumbre" de
los responsables de la gestión. Después de aquella extraña convocatoria de la reunión temática
solamente con científicos, el pasado 13 de septiembre, las mentiras no han hecho sino crecer
exponencialmente, frente a tantos meses de silencio.
¿Por qué tantas mentiras? Mentiras y, además, algunos "fakes", como aquella en el que se dijo
que una pareja tuvo que ser asistida por estar afectada por los gases. Mentiras cuando INVOLCAN
usa la ciencia de manera sesgada y parcial: un modelo de dispersión de CO 2 engañoso, unos datos
de emisión difusa en La Bombilla (aludiendo a unos de valores de 500.000 kg diarios por km 2 )
escandalosamente trampeados, como sus inútiles trampas alcalinas; o mediciones que se hacen más
por seguir los criterios de las publicaciones vulcanológicas, ya que se hacen a nivel del suelo, y
nunca en vertical. Mentiras, o medias verdades, las del Comité Científico que, en su último informe
del 7 de octubre siguen hablando de cifras elevadas, de manera genérica y ambigua. Además, sin
mencionar en absoluto que hay un protocolo, del Dr Aldo González Brito, de vuelta a la vida. Ya,
en plan sarcástico, algunos han llegado a pensar si estos científicos usan bombonas de CO 2 para
sesgar los resultados. Y lo único que ha hecho el IGN es instalar unos sensores con unos tubos
rojos. Piezas de museo, porque sus medidas nunca aparecen. Algunos vecinos han puesto sus
medidores junto a estos tubos y, sorprendentemente, nos muestran valores de 489 ppm y poco más.
Las mentiras del Sr. Hernandez Zapata están en la hemeroteca. Y en sus actos. Convoca el
PEINPAL un 6 de octubre y no convoca al representante de la ULL, el Dr Aldo González Brito.
Que sí es convocado por el PEVOLCA un día después para ignorar el único protocolo de vuelta a
la vida. Y ese día, el 7 de octubre, sale publicado en el BOP un decreto del presidente del Cabildo
de La Palma que firmó el 27 de mayo. Un decreto sin fundamento jurídico, como el semáforo
amarillo. Un decreto que se utiliza para detener a Luis Lorenzo por quedarse a dormir en su casa de
Puerto Naos. Pero ilegalmente no le llevan a que le hagan una gasometría. La excusa de su
detención, curiosamente, ha sido desobediencia a la autoridad, no al decreto. El mismo día 7 de
octubre el presidente del Cabildo firma otro decreto para seguir excluyendo los núcleos costeros. Y
aparece publicado en el BOP el 12 de octubre. Arbitrariedades y decretos sin base jurídica. O el
presidente no sabe lo que firma o quiere disimular su torpeza.
Los vecinos y vecinas deciden usar la justicia. Y saben que ganarán. Porque ya los políticos y
científicos institucionales no saben cómo salvar sus "entuertos". Con los medidores en mano,
desenmascaran las mentiras. No se les puede prohibir que accedan a sus viviendas, ni detenerlos, ni
sancionarlos. No necesitan a ningún "experto" que les acompañe. Porque ahora el PEINPAL ha
decidido, por zonas, que pueden acceder. Aquí, la Consejera de Emergencias tendría mucho que
explicar, porque interpreta ciertos informes de manera arbitraria y absurda. Pero ya no pueden
seguir mintiendo. No se les pueden negar a los vecinos el acceso a las viviendas. Ni les pueden
exigir acompañamiento de "cualificados" inexpertos en salud pública. ¿Qué invento absurdo es ese
de que el límite para estar en tu casa dos horas es 701 ppm? Mentiras y más mentiras. Todo son

objeciones y obstáculos. Porque no se les puede negar a los propietarios, de manera ilegal, su
derecho al agua de abasto y la electricidad. Es hora de que lo digan claro, pues no han puesto el
agua porque no les interesa. Lo saben y les da igual su negligencia y el uso interesado del poder. Y
en todos estos meses ha habido gente, los "elegidos" por las administraciones, que han entrado en la
"zona cero" sin ninguna restricción ni control clínico. Incluso, ya hay algún vídeo de una guagua
con una "excursión " muy cerca del hotel.
En mis artículos anteriores he querido utilizar argumentos científicos y contrastables para
desnudar el "mito de los gases" y las falsedades que se han dicho. Ya es el momento de romper este
mito, y habitar Puerto Naos y La Bombilla. Las mentiras tienen responsables, personas públicas,
políticos y científicos, que cometen ilegalidades y no toman en consideración que si hay un
problema se trata de una cuestión de salud, no de vulcanólogos. La ausencia de estudios
epidemiológicos y clínicos es una bofetada a la realidad. En ningún momento, por ejemplo, han
hecho un estudio de cohortes con los vecinos de El Remo y los trabajadores de la desaladora.
¿Cómo se desenmascaran las mentiras? Además de las evidencias de tantos vecinos, es
necesario valorar qué se hace con problemas similares, y peores, en otras zonas del planeta. En este
caso quiero referirme a uno de lo estudios más completos sobre el impacto en la salud de las
emisiones, no solo del CO 2 , sino también de H 2 S, que es tóxico. Se trata de las descargas que,
durante miles de años se producen en la zona de Cava dei Selci, en las cercanías de Roma. Aunque
también existen otros estudios, como los de Rotorua, Furnas y otras zonas de Italia.
El estudio de la zona de Cava dei Selci se publicó en febrero de 2022, y fue actualizado en
julio. Dicho estudio, como el mismo dice, es la valoración geoquímica y epidemiológica de más de
veinte años de monitoreo. "Desde 1999, se produjeron una serie de accidentes y problemas
relacionados con el gas que demostraron que Cava dei Selci es una de las zonas habitadas más
expuestas al peligro del gas endógeno en el mundo", dice el estudio. Desde entonces el monitoreo
continuo no ha impedido que la población, actualmente de 4.000 habitantes, dejara de vivir en la
urbanización. Sin embargo, después de los accidentes que ocurrieron en 2008 y 2010 en la zona
habitada, se consideró seriamente el problema. En 2010, se encargó al Departamento de
Epidemiología de Lazio que realizara un estudio de los efectos sobre la salud del gas en la
población de Cava dei Selci, mientras que se solicitó al INGV (Instituto Nacional de Geofísica y
Vulcanología) que ampliara los estudios geoquímicos para una evaluación más precisa de la
peligrosidad del gas en la zona.
La publicación de este año recoge los accidentes mencionados y el monitoreo posterior que se
hizo previa evacuación solamente de las cuatro viviendas afectadas. Para no extenderme, quiero
hacer mención que en una de las viviendas se detectó una concentración de CO 2 de 130.000 ppm, y
en el baño, de 185.000 ppm. Son valores notablemente altos.Una de las personas mostraba síntomas
de mareos y dolor de cabeza que los médicos asociaron a una depresión. Se hicieron algunos
trabajos de mitigación en las viviendas, y a los residentes le recomendaron que instalasen un
sistema de ventilación de aire forzado. En ningún caso, se evacuó a toda la urbanización. De hecho,
en más de veinte años, solo se ha registrado una muerte de una persona que se metió en un pozo.
El estudio de Cava dei Selci contrasta enormemente con la gestión en Puerto Naos y La
Bombilla. Desgraciadamente, los núcleos de la costa del Valle quizás están sirviendo como
laboratorio para estudios, no solo de INVOLCAN, sino también de las universidades, y que en unos
meses, sin duda, veremos en publicaciones científicas. Mientras asistimos a la degradación
intencionada de dichos núcleos, es el momento de revertir este escenario. Científicos que trabajen y
aporten soluciones de habitabilidad. Sobran vulcanólogos que lo único que hacen es medir, y ni
siquiera son capaces de usar el método científico. Porque los que están en Puerto Naos y La
Bombilla ignoran lo que son las hipótesis. Hipótesis que sí han dado la plataforma vecinal,
sabedores de la importancia de que fluya el agua en cañerías y desagües.
Ya es hora de acabar con la hipocresía en torno a los gases. Hay que volver casa por casa, toda
la vecindad que lo desee, con medidores. Con estudios clínicos de capnografía y gaseometría.

Romper el círculo de las mentiras, por activa y por pasiva. Las mentiras se conocerán, cuando se
logre que se publiquen las actas tan secretas, e incluso, los audios de esas reuniones que han
alimentado el dolor y la desesperación de muchos habitantes del Valle. Se conocerán cuando salgan
las condenas, judiciales y ciudadanas. Porque las falsedades y la indiferencia están haciendo mucho
daño, hasta tal punto que, la isla de La Palma se ha partido en dos almas. Desgraciadamente, en el
este de la isla hay muchas personas que viven con desinterés e ignorancia lo que ha pasado y sigue
pasando en el oeste, en el Valle de Aridane.

Francisco Rodríguez Pulido.

Licenciado en Química y Pedagogía. Profesor jubilado.

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