Y, como siempre, los auténticos pedigüeños de la subvención a cambio de productos que en ocasiones no ve nadie, volvieron al sectarismo y a saber elegir adecuadamente qué causas defender. Si en 2003 fue la pegatina del 'No a la guerra', en esta ocasión la matraca fue contra la Coca Cola, concretamente por el cierre de una planta embotelladora en Fuenlabrada.
Sí, a todos nos da pena que centenares o miles de trabajadores se queden en la calle y que volvemos a estar ante la injusticia de un sistema que deja muy fácil a determinados empresarios darle la patada a sus empleados como si estos no costaran nada. Sin embargo, también habría que decirle a estos actoretes que a veces convendría enterarse bien qué es lo que defienden, básicamente porque podría estar intoxicándose y quizá elevando demasiado el tiro, sobre todo porque a estos tipos les encanta disparar contra todo lo que sea Estados Unidos (aunque luego pierden el culo por acudir a la meca del cine y fotografiarse con cualquier celebridad).
Y es que en este caso, en lo de la planta embotelladora de Fuenlabrada, la responsabilidad de Coca Cola es la misma que la de uno de sus productos, 'Zero'. Se trata de una empresa asociada, pero donde Coca Cola no tiene nada que ver, ni paga ni deja de pagar las nóminas. La cuestión es mucho más sencilla. Por cuestión de operatividad, muchos establecimientos, sobre todo supermercados y grandes superficies han dejado de tener en sus lineales botellas de cristal, no les salen rentables y apuestan por las botellas de plástico y por las latas. Sí, ese es el motivo por el que el trabajo de estos operarios está a punto de irse al garete, pero claro, para los antiestadounidenses de trapillo lo sencillo es lanzar la puntada contra Coca Cola. La pena es que a estos actores no les hayan dado el Goya al sectarismo...méritos han hecho, desde luego.
Juan Antonio Alonso Velarde