Lo que resulta paradigmático con todos estos relevos que se están produciendo es que nos prometieron una TVE despolitizada, sin parcialidades, sin inclinaciones hacia la derecha o la izquierda, pero nada más lejos de la realidad. Es verse con el mando en la mano y cual juguete adictivo, los mandatarios de turno, sean de uno o de otro partido, acaban colocando a los suyos porque son demasiados los favores a devolver y muy pocos los puestos que ya van quedando. Es decir, como la Corporación de RTVE no la pagan ellos, los políticos, sino los ciudadanos, se dedican a perder el tiempo con el absurdo juego de las sillas a ver a quién le dan la patada en salva sea la parte para que se quede fuera de onda o de frecuencia.
Ana Pastor, como ya sucede con Ana Blanco, es de esos rostros que la audiencia identifica perfectamente, que asocian a una cadena determinada y los sesgos y las filias y fobias políticas deberían de quedar a un lado. Hay una anécdota que cuenta el propio Alfredo Urdaci cuando en 2004 gana las elecciones Zapatero y como el PSOE tenía entre su lista de periodistas que quería fuera de Torrespaña a la señora Blanco. Pues bien, después de meditarlo mucho, se decidió que esa presentadora era más valiosa siguiendo en su puesto que buscar a un relevo más afín al ideario de los nuevos gobernantes. Pero, por desgracia, no es el ejemplo a seguir.
Ahora, en otra de estas grandes decisiones de quienes no saben gestionar la cosa pública, a RTVE le tocará aflojar un pastón a la señora Pastor y ésta, consecuentemente, acabará desarrollando su labor en otro medio. Ofertas, créanme, no le van a faltar. De lo que estoy convencido es que no se irá de jefa de prensa de ningún promotor inmobiliario...para más 'Seseñas'.
Juan Antonio Alonso Velarde