Como todo lo que les rodea, urgido para vergüenza de tanta fachada y de tanto ídolo de barro. La renuncia al papado demuestra una vez más, que son una mafia de apariencia disimulada y un artificio de patraña y disimulo.
Cuando se asume la responsabilidad de ser Pedro en la Tierra, se asume un designio para toda la vida, y se asume también como sacrificio y ejemplaridad del sufrimiento y la abnegación que llevó al mismísimo Cristo a ser sacrificado... o eso es lo que nos vendieron hasta la semana pasada... cuando un exmiembro de las juventudes hitlerianas anunció con la desvergüenza de un pusilánime y un cobarde, que renuncia y se manda a mudar... bonita lección de sacrificio, de entrega, de voluntad y de honor.
Y salieron en tromba los mentirosos, los voceros y los hipócritas a intentar justificar tamaña tomadura de pelo, eso sí una tarea difícil ante la desnudez de tanto engaño, grabado a fuego en las escuelas de todos nosotros, y ahora qué nos van a contar...
Interpretarán y con acierto que no debería opinar un agnóstico reconocido y un beligerante antisistema religioso como yo de una decisión que les compete exclusivamente a ellos, como empresa privada que son.
Pero estarán con migo que son ellos los primeros en dar lecciones de proceder general, de interpretación dictatorial en los comportamientos humanos y como no en la doctrina "palabra de Dios" sin derecho a réplica. Ante la amenaza constante a una condena eterna, o la más repulsiva de todas, la amenaza al limbo sempiterno. Simples y vulgares "meapilas".
No vendan esta renuncia como lección de humildad y sean sinceros para admitir que este Ratzinger alemán, es una simple y vulgar gallina, que a la primera que le suda la frente deja tirados y abandonados a mil millones de creyentes. Lo dicho un basto y chocarrero capón...