Y debiéramos darle como se merece nuestros sinceros y estimables agradecimientos al malo de Don Mariano por el benemérito favor, al librarnos a todos y especialmente a los madrileños, a los peperos y a las futuras generaciones nonatas de semejante esperpento.
Despedir como se merece a la peor política que recuerdo, con permiso de la distinguida "Margaret", sin escatimar calificativos despreciativos y loas malintencionadas con toda mi sospechosa bondad.
Eso sí reconocer que al menos Doña Esperanza y su funesto hacer político ha despertado en mí, y en más de una ocasión, la exacerbada furia interior para motivarme lo suficiente y salir del hastío intelectual en el que el fútbol y Mou me tienen últimamente concentrado; y de bien nacidos ser agradecido, por ello gracias pérfida.
Cínica, "verborréica" contumaz, artera, subrepticia y sobre todas las cosas impostora extremista son, junto a su inopia supina, sus mejores cualidades. Azote de lo público, esta funcionaria vividora, ha vegetado sibilinamente durante cuarenta años como política "liberal", desplegando un sinfín de virtudes insidiosas y haceres retorcidos sobre todo lo que huele u olió a libertad, a democracia, a tolerancia.
Doña "Espe" que representa y representó su papel a la perfección como lo más execrable del "facherío" patrio, pizca dictatorial, algo tiránica y mucho de autócrata, conformó durante tiempo el pensamiento único del neoliberalismo económico y su zarzuela visceral contra el sindicalismo, la reivindicación social, incluso contra la libertad de oportunidades -colegios elitistas y educación discriminatoria-
Su legado es su mejor espejo, y su guardia pretoriana mediática el reflejo de su herencia política: Intereconomía y Libertaddigital, Losantos y Ariza, lo más distinguido del periodismo "ultra". Y su Telemadrid el sesgo putrefacto e inmundo de la realidad manipulada, esa que la ha convertido en lo que es, un desvarío político, un avechucho rapaz del post-franquismo y el fantoche político del extremismo nacional-católico, obispos incluidos.
Tamayazos, pelotazos, Gürteles y Eurovegas. Ordeno y mando, manipulación, desigualdades e inquisición. Mentiras ajadas, puñaladas y tropelías. Lo mejor de cada casa.
Me despido de semejante disparate político como se merece, deseándole un retiro digno de ida y sin vuelta y esperando como agua de mayo sus memorias unipersonales: un manual de insidias y retorcidas mentiras donde expeler una vida política de tan poca altura democrática.
Adiós Esperanza y no vuelva, nos quedará ya para siempre ese regusto político amargo de tanta insensatez y de tanto extremismo ideológico, nada que no se cure con algunos versos de Benedetti: "Me despido y en el adiós ya está la bienvenida" o con dichos populares que vienen al cuento: "ya el conejo me riscó la Perra".