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17 Jun

¡No, Marruecos no planea invadir Canarias!

El miedo, uno de los pilares sobre los que se sustenta la propaganda de esta nueva corriente reaccionaria que crece y crece a este lado del mundo. El miedo como herramienta de control y manipulación masiva, un miedo que paraliza e impide pensar con claridad, ese miedo que nos atrapaba de pequeños y nos hacía ver a un fantasma o a un ladrón entrando en casa, cuando solo era una cortina que se movía con el viento en la oscuridad de la noche. Así es el miedo, te hace ver cosas que no son, y actuar contra los que no tienen culpa.

Así, montado en el miedo se ha extendido como un mantra en buena parte de la población que Pedro Sánchez es un tirano, un psicópata, un corrupto, un loco que nos va a llevar a una guerra y va a desmembrar España, y no seré yo el que defienda al presidente, pues soy el primero en reconocer que la desigualdad, la pobreza, la injusticia social, la corrupción política o el poder de las corporaciones sobre los pueblos no han hecho más que aumentar en estos últimos años, de la mano del señor Sánchez, especialmente en Canarias, y lo de la guerra, pues, tiene pinta de que vamos de cabeza, pero de ahí a todo lo que se le atribuye a este gobierno hay un trecho, y además, no sería muy distinto si gobernaran los otros con los de más allá. Del miedo, y de su lado más tenebroso, el odio, tenemos a un partido como tercera fuerza en las Europeas en Canarias y a un sevillano que solo estuvo en Tenerife una tarde y es cuarto en número de escaños, porque agitaron mensajes antiinmigración africana, antipobres, antiprogres, anticomunistas, anti-Europa, antiderechos sociales, unidos a otros propatria, pro-España o prolibertad, aunque una libertad una tanto particular, como la del exaltado argentino despeinado.

El asunto es que esta irrupción de patrioterismo, de conservadurismo y de violencia -verbal de momento- a la que muchos no le ponen importancia, nos está llegando al Archipiélago de la mano de un mensaje ultrabelicista y racista exagerado que nos debería preocupar y mucho, por el componente involucionista que tiene y por lo mucho que va contra la esencia histórica del pueblo canario: tricontinentalidad, apertura, solidaridad y territorio de paz. No olvidemos que Canarias dijo no a la entrada de España en la OTAN en el referéndum del 86, en clara muestra de nuestro espíritu pacifista y antibelicista. Y el mensaje al que me refiero es la cantinela que se extiende como la pólvora por las redes en boca del señor Alvise Pérez, la nueva sensación antisistema del país, al que le ha dado por decir que Marruecos planea invadir Canarias junto con Ceuta y Melilla, y no contento con eso avisa que tras el verano vendrá a Canarias a formar un ejército de paramilitares para estar preparados para cuando llegue el supuesto ataque.

Antes de seguir con el delicado tema, como no quiero ser sectario, le reconoceré al señor Pérez el mérito que tienen los tres escaños sacados prácticamente de la nada, que tenga preocupados a unos cuantos en las élites, que vaya contra la guerra que nos preparan en Ucrania o que denuncie la corrupción de las castas españolas, el problema es que con la parte buena que pueda tener viene también una parte mala considerable, un lote completo que nos trae un discurso excesivamente violento, derechoso y facilón, cargando continuamente contra los precarios y contra los ocupas como si fueran todos vagos o criminales, contra los inmigrantes, contra la justicia social, contra el feminismo y contra un montón de conquistas sociales más, como si el enemigo y el problema fueran querer un mundo más justo e igualitario. Dicho esto quiero volver al asunto de Marruecos y la invasión de Canarias, un mensaje incendiario como pocos se han oído en muchos años, además de descabellado y sin sustento lógico aparente. Para empezar Marruecos y España son socios estratégicos, como vemos en los diferentes acuerdos bilaterales que se están firmando, aunque también hay que decirlo, la mayoría favorables únicamente a Marruecos. Pero es que además los dos países tienen al mismo jefe por encima, los Estados Unidos, que no iba a permitir en ningún caso alegrías conquistadoras de este tipo en un lugar tan estratégico. Si obviamos todo esto y aceptamos que pudiera darse el caso de la invasión de Canarias por parte de Marruecos, tendríamos que aceptar un hecho inaudito en la historia de las guerras modernas, el ataque imperialista de un país a otro que lo supera económica, demográfica y armamentísticamente. Lo que nos confirma un titular de este año en un digital de corte militarista cuando dice, "España mantiene una contundente supremacía militar sobre Marruecos", una afirmación que se sustenta en el puesto 20 que ocupa España en el índice Global Fire Power 2024, una conocida clasificación de fuerza militar a nivel nivel internacional en la que Marruecos ocupa el puesto 61. Descartada ya la supuesta amenaza de invasión, cabría preguntarnos por qué tanto interés en convencernos de que sí la habrá. Y supongo que aquí entra en juego eso de " a ver quién la tiene más grande", y si los de Vox se metían con los populares llamándolos "derechita cobarde", ahora viene otro con una bravuconada aún mayor, sabedor de que la gente se mueve mayoritariamente por impulsos viscerales alimentados básicamente por sensacionalismo, miedos, resentimientos y posverdad, con muy poco de objetividad, de mesura o de análisis profundo, y todo lo que sea agitar estas banderas son menos votos en el futuro para las opciones sociales, pacifistas, dialogantes, igualitarias, y más para ellos.

Y así llegamos a la última parte de este artículo, el contexto en el que se dice y se extiende semejante barbaridad de la invasión de Canarias. De entrada se dice básicamente por redes sociales y canales alternativos, y casualidad, hoy es tal el descrédito de los medios tradicionales que la gente da más credibilidad a los influencers, los youtubers y otras redes alternativas. Y se extiende sobre todo por una comunidad autónoma en la que el señor que lo dice no vino por aquí más que una tarde y ha sacado 80.000 votos, una comunidad en la que un partido de ultraderecha neofranquista ha sido tercera fuerza, solo superado por el Partido Popular y el PSOE, con Coalición Canaria por detrás, la mayoría partidos muy poco dados a la solidaridad con los africanos; una comunidad a donde llegan pateras cada día, donde tenemos un problema de logística con los menores africanos que no son derivados a otras regiones, una comunidad que también tiene problemas de superpoblación, de pobreza y de acceso a la vivienda, y, en resumen, se dice en una comunidad como Canarias, donde ya está sembrado el rechazo al que viene de fuera, y con mensajes incendiarios como esté se está preparando todo para que se produzcan agresiones racistas o fanatizadas y el caos social esté servido. Por no hablar del efecto rechazo o espantada que podría suponer en el turismo, nuestra casi única industria, que se extendiera por Europa la cantinela de que Canarias va a ser invadida por Marruecos, o, simplemente que los turistas empiecen a ver a los ejércitos circulando por nuestras playas y ciudades, como de hecho ya está pasando, o aún peor, a brigadas de paramilitares con armas rudimentarias patrullando en estado de alerta.

En resumen, para ir terminando, convendría que en Canarias, en España y en Europa entera pusiéramos un poco de orden en los flujos migratorios. Y en lo que respecta a Canarias en especial en los flujos de personas que vienen desde la Europa rica a residir, a comprar, a invertir y a especular al Archipiélago, pues estos son los que generan la desigualdad y la mayoría de problemas estructurales y medioambientales que soportamos. Los otros, los africanos, unos son menores, tengamos un poco de empatía con ellos, y los otros, los adultos, la mayoría son repatriados o siguen su curso a Europa, y los que se quedan lo hacen básicamente para ocupar trabajos semiesclavos, los que no quieren los de aquí. Y convendría también que no fuera yo en un digital o una plataforma social o un grupo de activistas los que estemos denunciando estas barbaridades tan peligrosas, debería ser el presidente Clavijo, y la patronal hotelera, la gente de la calle, los sindicatos, el Parlamento de Canarias, la derecha y la izquierda (por cierto, ¿hay alguien ahí, a la izquierda del PSOE?, parece que no están), porque por este camino, ¿que será lo próximo, que cada uno tenga un fusil o una pistola en su casa?

Eloy Cuadra, escritor y activista social.

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